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"Quieren convertir a Djokovic en el nuevo Espartaco de los derechos civiles"

Los fanáticos del tenista serbio Novak Djokovic muestran su apoyo a su batalla legal, frente al Tribunal Federal de Australia en Melbourne.

Los fanáticos del tenista serbio Novak Djokovic muestran su apoyo a su batalla legal, frente al Tribunal Federal de Australia en Melbourne. / REUTERS / Sandra Sanders

Jaime Rodríguez Soto

Pasmado me quedé con el júbilo expresado por los antivacunas y los mal llamados negacionistas con la orden del juez australiano de dejar en libertad a Djokovic. Sobre todo cuando ahora parece que quieren convertir a este personaje en un nuevo Espartaco de los derechos civiles. Y ahí es donde me saltan todas las alarmas sobre la demagogia y el populismo que también está arrastrando a esta pandemia. Lo expresó muy bien el cómico Ángel Martín en su entrevista en La Sexta la otra noche, cuando señaló a los medios como una parte responsable de enfrentar a la sociedad, entre los que se vacunan y los que no se quieren vacunar.

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La realidad es más compleja, y yo estoy en el convencimiento de que los derechos civiles son inalienables. Algunos me dirán que donde empiezan los derechos de unos acaban los de otros. Reitero que es todo más complejo, y que no se puede obligar a una persona a pincharse. Y que conste (porque hay que repetirlo para que a uno no lo confundan) que me acabo de poner la tercera dosis de la vacuna y cumplo con todas las indicaciones sanitarias. Pero insisto en que no se puede obligar a vacunarse a las personas y que tiene que haber la libertad de poder elegir: el libre albedrío que caracteriza o debería caracterizar a cualquier democracia. Y no, no me considero negacionista, un mal calificativo que hasta ahora solo se les daba a los que negaban el Holocausto.

En cuanto a Djokovic, se haría bien en no considerar a este personaje (que más que luchar por unos derechos, ha actuado por sus bemoles) como símbolo de nada. Mucho menos de los derechos civiles, si se quiere hacer un debate serio y sosegado sobre esta maldita pandemia y todo lo que ha acarreado.

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