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"Un proyecto para Catalunya: liderar España. La separación no es la única alternativa"

Pere Aragonès conversa con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ante la mirada de Felipe VI, en la Reunión Anual del Cercle d’Economia.

Pere Aragonès conversa con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ante la mirada de Felipe VI, en la Reunión Anual del Cercle d’Economia.

Suele decirse, desde el independentismo, que España no ofrece ningún proyecto alternativo para Catalunya. Esta no es una afirmación del todo desacertada.

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Hoy por hoy, la única propuesta reseñable es la denominada 'tercera vía', cuyos principales planteamientos van, en definitiva, encaminados a seguir aumentando el insaciable autogobierno catalán. Sin embargo, no deja de ser una solución a corto plazo, un parche más con el que ir calmando y apaciguando periódicamente los ánimos secesionistas. Una solución duradera no puede consistir en promover que Catalunya sea cada vez más diferente y más ajena al resto de comunidades estatales.

La solución real y estable debe consistir en que Catalunya, junto a otras comunidades, lidere el proyecto nacional. No es fácil conseguirlo, es ciertamente muy complicado, pero las buenas soluciones no suelen serlo.

Que Catalunya pueda liderar España depende de ella misma, de que quiera hacerlo, no para su beneficio, sino para perseguir el bien común. Es necesario un cambio de mentalidad y, más importante, una revolución afectiva. No se trata de que el Govern intente aprovechar de España las mejores oportunidades únicamente para los catalanes, sino de que tenga la valentía y la devoción de incorporarse al proyecto nacional, liderándolo. El gobierno catalán debe mirar al futuro con lealtad y amor al resto de España. Unirse en la búsqueda del bien común con la finalidad de colaborar para mejorar la vida de todos los ciudadanos.

Esta evolución depende de todos nosotros, catalanes y no catalanes. Por ambas partes es necesario cariño, comprensión, ayuda mutua, y, fundamentalmente, buena fe.

La separación -ya sea rápida o lenta- no es la única alternativa. Hay un mejor proyecto para Catalunya: el abrazo con el resto de españoles. Si se da esa reconciliación, si es verdadera, Catalunya tendrá en España las herramientas necesarias para dejar de mirarse el ombligo y comenzar a mirar al futuro.

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