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"El problema del alquiler son los propietarios con prácticas agresivas y cortoplacistas"

Archivo - Un cartel que anuncia el alquiler de una vivienda

Archivo - Un cartel que anuncia el alquiler de una vivienda / Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo

Se habla mucho de okupación y del nuevo concepto de “inquiokupación”, como si ese fuera el gran problema del mercado del alquiler. Pero curiosamente, quienes más se quejan no son los propietarios con inquilinos estables, sino aquellos que viven permanentemente en rotación. Los que siempre están anunciando el piso. Los que encadenan contratos cortos. Los que nunca consolidan a nadie.

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¿Y por qué tienen tanta rotación? No es por culpa de la okupación. Es porque, para entrar a vivir, exigen cantidades desproporcionadas: fianzas infladas, meses por adelantado, “garantías adicionales”, seguros, avales y otros trucos legales -o directamente ilegales- para acceder a una vivienda. A eso se le suman gastos de mudanza constantes, cambios de colegio, costes administrativos e incluso intentos de trasladar al inquilino impuestos o gastos que no le corresponden.

Ese sistema no da estabilidad a nadie. Lo que hace es descapitalizar a las familias una y otra vez. Las deja sin margen, sin colchón, sin capacidad de absorber un imprevisto. Primero se las exprime hasta dejarlas al límite y luego se finge sorpresa cuando algo falla y no pueden pagar. Lo más perverso es que este modelo acaba arrastrando también a los propietarios honrados, aquellos que de su vivienda obtienen un beneficio razonable y buscan continuidad.

Unos pocos, con prácticas agresivas y cortoplacistas, contaminan el mercado entero y empujan a todos a competir en un ambiente cada vez más hostil y usurero. Después llega el discurso moralizante: que si no cumplen, que si no pagan, que si el problema es el inquilino.

Pero el problema no es la okupación, ni la inquiokupación, ni siquiera el alquiler en sí. El problema es un modelo basado en la extracción constante, en pasar de familia en familia, debilitando a una para ir a por la siguiente. Depredación.

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