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"La Policía convencional no está preparada para lidiar con los botellones"

Jordi Otix / Vídeo: Efe

César Carulla

Por si no hemos tenido suficiente, ahora que parece haber terminado el calvario nos metemos en nueva 'pandemia' llamada 'botellones'. Puede parecer poca cosa si lo vemos desde el prisma de los jóvenes, que comprensiblemente buscan fiesta por ser su modo de vida antes de la pandemia y desde que tenemos uso de razón.

25.000 agrupados en una noche en Barcelona, otros tantos en Valencia, Madrid, Sevilla, Bilbao; en fin, en todas partes donde ha ido creciendo este tipo de reuniones. Y lo más sencillo para todos es culparles a ellos, los jóvenes, por ser quienes están protagonizando esas escenas que más que nada evocan irresponsabilidad y desenfreno. Pero que nadie piense que esto es un mal endémico de España únicamente. Lo que sí nos diferencia es lo blando de la respuesta de las autoridades ante unos actos que claramente nos perjudican a todos de una u otra forma; es decir, a nadie interesa salvo a 25.000 por aquí, 10.000 por allá y otro puñado en donde sea.

Es inconcebible que se permita esta disfunción social que, si no se frena a tiempo, puede pasar a ser una lacra social por la que los individuos más peligrosos de nuestras calles se hacen dominantes y pasan a tomar el control.

No soy fan de los porteros de discoteca. Siempre he pensado que se debería crear un órgano de seguridad específico que vele por la seguridad de nuestros hijos en los entornos de ocio; un perfil de seguridad homogéneo para todos, que no suponga una responsabilidad de cada sala, adaptada a su forma y manera de entender la seguridad, sino una función civil establecida a través del consenso de los expertos en la materia.

La Policía convencional no está preparada para lidiar con estos actos de vandalismo camuflados entre chicos de variada edad y condición social, algunos menores y casi todos borrachos. Su respuesta se ve comprometida por una constante ponderación de la proporcionalidad en sus actos.

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