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"Polen, polen y más polen de los plátanos de Barcelona"

Un ciclista pasa por delante de una frondosa y, en primavera, irritante hilera de plátanos de Barcelona

Un ciclista pasa por delante de una frondosa y, en primavera, irritante hilera de plátanos de Barcelona / RICARD CUGAT

Joel Giménez Torres

Nuestras ciudades están llenas de unos árboles enemigos de las personas alérgicas: me refiero a los conocidos plátanos. Durante los últimos años, estos árboles han cumplido una importante función: ofrecer sombra a nuestras calles, algo más que agradecido en verano. Sin embargo, las urbes evolucionan y parece que su vegetación no lo hace al mismo ritmo. Es bien sabido que los plátanos crecen relativamente rápido, son baratos comparado con otras especies y no requieren un gran mantenimiento, algo perfecto para nuestras administraciones.

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La primavera la sangre altera. Yo no tengo nada contra la primavera, a mí me altera el polen que llueve durante semanas de los mal llamados 'plataneros', que no dan plátanos, pero sí provocan grandes picores y molestias por las alergias.

En Barcelona se han propuesto reducir la población vegetal de esta especie, pero el ritmo es insuficiente. “Ningún árbol es perfecto” aseguran desde el consistorio, pero desde el siglo pasado seguimos con el plátano dominando calles estrechas, lo que molesta a los vecinos y a cualquiera que transite la zona.

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