14 ago 2020

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Pisos turísticos: Tabla de salvación familiar.

Xavier Ortega Torres

Todo comenzó con la crisis. Por culpa de ella, o gracias a ella, mi madre se vino a vivir con nosotros (una familia con tres hijos, de 10, 13 y 14 años) en un piso de 80m2, cuya hipoteca todavía estamos pagando. Hace un año y medio, mis suegros nos dijeron que no podían afrontar los gastos de su piso (un dúplex), por lo que nos trasladamos todos a su casa (un piso antiguo, sin reformar).

Entretodos

Los ingresos obtenidos a través del alquiler turístico de nuestro piso, convenientemente registrado desde el primer día, nos han permitido importantes cambios en su casa: cambiar la caldera que no funcionaba, aislar con aluminio las ventanas para ahorrar energía, hacer una ducha para que mi suegra no tenga que subir escaleras, etc. Y también que mis hijas practiquen inglés y francés de forma gratuita con los huéspedes y que ayuden con la limpieza del piso.

En un año hemos tenido experiencias con los inquilinos como para escribir un libro de anécdotas y, por lo general, muy edificantes y agradables. Y lo más importante, no hemos tenido una sola queja de los vecinos.

Además, estamos abonando trimestralmente la correspondiente tasa   turística implantada por la Generalitat, por lo que también contribuimos con nuestro granito de arena a mejorar la ciudad.

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