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"Un país no puede avanzar dejando atrás medio mapa"

Imagen de Gallifa, municipio rural de la provincia de Barcelona hostigado por la despoblación.

Imagen de Gallifa, municipio rural de la provincia de Barcelona hostigado por la despoblación. / Ferran Nadeu / EPC

La entrevista a Paulino Guerra publicada en EL PERIÓDICO me ha dejado una sensación tan evidente como incómoda: España lleva demasiado tiempo dándole la espalda a una parte de sí misma. Mientras convertimos las grandes ciudades en enormes imanes de población, miles de pueblos pierden vecinos, servicios y oportunidades, como si su desaparición fuera una consecuencia inevitable y no el resultado de décadas de decisiones políticas.

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Comparto plenamente la reflexión de Paulino cuando afirma que "la vida en los pueblos continúa siendo un modelo válido y ejemplar", pese al constante esnobismo urbano que suele caricaturizarla. Resulta curioso que quienes hablan de sostenibilidad, calidad de vida o conciliación muchas veces desprecien precisamente aquellos lugares donde esos valores todavía son una realidad cotidiana.

España posee un patrimonio cultural, natural e histórico extraordinario repartido por un territorio inmenso que parece condenado a convertirse en un bonito fondo de pantalla para escapadas de fin de semana. El problema no es que falte potencial; el problema es que falta voluntad para aprovecharlo. Lo preocupante es que hemos acabado normalizando esta situación.

Nos escandaliza que las grandes ciudades sufran problemas de vivienda, saturación o contaminación, pero seguimos concentrando toda la inversión en los mismos lugares, alimentando exactamente el modelo que genera esas dificultades. Después nos preguntamos por qué los pueblos se vacían. Recuperar la España rural no consiste en idealizar el pasado, sino en entender que el futuro también puede construirse lejos de las grandes avenidas.

Invertir en los pueblos no es un gesto de nostalgia, sino una apuesta por un país más equilibrado, más resiliente y, probablemente, más inteligente. Ojalá entrevistas como esta sirvan para que dejemos de hablar de la España vaciada como una fatalidad y empecemos a verla como una oportunidad que llevamos demasiado tiempo desaprovechando.

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