13 jul 2020

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Otra vez, el Partido Demócrata

Pau Anton Celdran

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con los expertos sanitarios, en la Casa Blanca, el pasado 14 de abril.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con los expertos sanitarios, en la Casa Blanca, el pasado 14 de abril. / CASA BLANCA

Casualidad histórica que con la mayor catástrofe médica del último siglo, el inquilino al frente de la casa blanca sea Donald Trump. Ni Obama ni Hillary Clinton. Ni tan solo el único republicano que votó el 'impeachment' en el senado, Mitt Romney. El mandato de Trump desde que llegó al poder en el 2017 ha sido caótico y controvertido, allanando el camino de salida de la primera potencia económica y política de la centralidad del tablero mundial en favor de China, que va ocupando poco a poco aquellos espacios de influencia de los que EEUU se repliega. Sin ir mas lejos, esta semana pasada, el control de la OMS, que paradójicamente Trump ha cedido a China por que esta misma ya tenia demasiada influencia dentro de ella.

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Por innumerables motivos las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre se convierten en una oportunidad de carácter histórico. Pero parece que el Partido Demócrata se ha ofrecido a hacerle media campaña al actual presidente en su camino a la reelección disparándose en el pie. Poco se ha aprendido de la dura derrota del 2016. Es necesario repasar las primarias que han llevado a Joe Biden a llevarse la candidatura presidencial para vislumbrar los complejos que, una y otra vez, afloran en el seno del partido.

Los demócratas, como en 2016, se han esforzado más en combatir al sector progresista del partido con Bernie Sanders al frente, que en unirse en torno a un candidato renovador y que genere esperanza, un Obama 2.0, capaz de vencer a Trump. La maniobra del 'establishment' demócrata de rápido repliegue de los centristas justo antes del supermartes para dejarle vía libre a Biden en la dominación después de sus pobres resultados en los tres primeros estados (ningún candidato en la historia se había llevado la nominación sin, al menos, haber ganado Iowa, Nevada o New Hampshire) hace que, con 78 años, Biden sea quizás el candidato menos fuerte para ganar a Trump y seducir al electorado demócrata que hace tiempo que da señales de querer renovación progresista.

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