"Y el Papa ya se fue"
Víctor Calvo València
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Una mujer sostiene un cartel durante la visita de los integrantes del grupo surcoreano de K-pop BTS este miércoles, en el Palacio Nacional de Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez. ACOMPAÑA CRÓNICA: MÉXICO BTS MÚSICA / Sáshenka Gutiérrez / EFE
Anaí Zugazagoitia Pérez
Que Yim Hun-young, crítico literario surcoreano y director del Museo Nacional de Literatura Coreana, haya dicho que las letras del grupo de K-pop BTS podrían aspirar al Nobel puede parecer, de entrada, una exageración. Pero quizá el interés de esa afirmación no esté en el premio, sino en la incomodidad que produce. Hay debates culturales que se cierran demasiado pronto, sobre todo cuando lo que pide ser leído llega desde el pop, desde otro idioma y desde un público al que se mira con condescendencia.
Entretodos
Desde Bob Dylan sabemos que una canción puede entrar en una conversación literaria. Lo difícil es explicar por qué algunas canciones parecen autorizadas a hacerlo y otras no. Muchas letras del K-pop nos llegan condicionadas por subtítulos, traducciones rápidas y fragmentos compartidos en redes. Es decir, nos llegan convertidas en otra cosa y, aun así, las juzgamos como si hubiéramos entendido todos sus matices.
No todo lo popular es profundo. Pero tampoco todo lo masivo nace vacío. A veces una canción acompaña un duelo, una ausencia o a una generación entera mejor que muchos discursos solemnes. Tal vez el Nobel no sea la cuestión. La cuestión es qué estamos dispuestos a leer cuando la literatura no viene encuadernada.
Participaciones de loslectores
Víctor Calvo València
Antònia Pla Bellaterra
Cesc Jiménez Sant Julià de Vilatorta
Victoriano Sánchez La Palma de Cervelló
Teresa Roig Barcelona
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