No es nada personal, son solo negocios

Cristina Cifuentes, entonces candidata a presidir la Comunidad de Madrid, habla con el entonces presidente, Ignacio Gonzalez.

Cristina Cifuentes, entonces candidata a presidir la Comunidad de Madrid, habla con el entonces presidente, Ignacio Gonzalez. / PACO CAMPOS

Mario Martín

Mario Martín

Hay una escena de El Padrino en la que un senador, que había intentado chantajear a Michael Corleone, se despierta aterrado junto a una joven muerta, desfigurada y destrozada, en un burdel. Es rápidamente evacuado de allí, y al tratarse de un local regentado por el hermano de aquel, Fredo, el agradecimiento del senador no tendría fin.

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Aquella escena me vino a la cabeza tras ver el vídeo en el que Cristina Cifuentes, en 2011, es llevada a un destartalado cuarto del centro comercial Eroski de Vallecas para ser enfrentada, como una vulgar ratera, al protocolo previsto para los robos en ese establecimiento. Lo más llamativo del vídeo protagonizado por la expresidenta madrileña es cómo se ha sabido esperar para hacerlo público, en el momento oportuno, con una precisión que resulta aterradora.

La ley española prevé que un vídeo como el grabado a la señora Cifuentes debería haber sido destruido al año de ser grabado. Pero es evidente que su alto valor hacía imposible cumplir las leyes, y la información sobre el mismo era conocida en un amplio sector de personas influyentes en la sociedad española, como acredita la enternecedora afirmación de Mauricio Casals, omnipotente personaje del mundo de la prensa en España, que dirige a un tiempo La RazónAntena 3 y La Sexta, controlando prácticamente el 50% del mercado televisivo español: "Esta señora las pasará putas".  Evidentemente, información no le faltaba.

Pero la señora Cifuentes ha sido un eslabón más en la gestión que el Partido Popular lleva haciendo en la Comunidad de Madrid desde los hechos conocidos como el Tamayazo, tras las elecciones autonómicas de Madrid del 2003, en la que se han ido sucediendo las presidencias de Ruiz Gallardón, Aguirre, Ignacio González y Cifuentes, que se han saldado con todos ellos imputados y con tres diferentes tramas de corrupción explosionadas a su alrededor, desde Gürtel Lezo pasando por Púnica, con decenas de imputados, entre los que destacan el propio Ignacio González y Francisco Granados, que han tenido largas estancias en prisión preventiva por el riesgo de huida y de destrucción de pruebas.

Precisamente el señor Granados ha hecho su aportación particular a las citas alegóricas, para ilustrar esta crónica y sus hechos, al utilizar la frase "Si buscas venganza, cava dos fosas", dedicada a Cristina Cifuentes, al comentar el famoso vídeo ante los periodistas que le esperaban tras su comparecencia ante el juez instructor del caso Púnica. Una afirmación digna de ser utilizada por Scorsese o Coppola en sus relatos mafiosos.

El demoledor efecto del truculento vídeo es posible que le hayan evitado nuevas filtraciones de otras presuntas informaciones que aún pueden quedar custodiadas en lugar seguro, pero los apuntes realizados sobre la primera dimisión que presentó, cuando era directora de un colegio mayor en 1999, que sugieren la posibilidad de que fuera ella la responsable de los pequeños robos sucedidos allí por entonces, o las referencias a que su escalada en el PP de Madrid pudiera tener por origen una especial relación con Ignacio González, han quedado ya mitigados, no sin que antes le hayan hecho llegar el mensaje de: "Cristina, no es nada personal, son solo negocios".

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