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"Necesito tu ayuda, estoy roto por dentro"

Un joven se cubre la cabeza en plena depresión.

Un joven se cubre la cabeza en plena depresión. / Ferran Nadeu (EPC)

Otro día más, me levanto. ¿Para qué? Siento por dentro un escalofrío que me hiela el alma. No me siento yo mismo. Estoy contento y de repente me echo a llorar. Nadie me entiende o no me quieren entender. Los demás se ríen de mí. Mi cuerpo no aguanta. Mi alma no siente el dolor, pero estoy roto por dentro. No soy capaz de estar triste, pero al momento el mundo se cae ante mí. Tiemblo con cada insulto y desprecio. Miro al pasado y no encuentro nostalgia. Miro al futuro y no siento esperanza.

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Ato mis cordones, sigo adelante, pongo una sonrisa, trabajo, trabajo y trabajo. Cojo mi mochila y voy al colegio, a la universidad, a la oficina. Agota este sentimiento de tristeza constante, de cansancio de vivir. Viajo por mil lugares y ninguno despierta mi interés. Lloro, lloro y lloro. De vez en cuando, una sonrisa difusa que apenas se nota. ¿Por qué me siento así? Necesito ayuda. Lanzo un grito de auxilio. ¿Nadie me escucha? Necesito que me escuchen. Necesito tu apoyo y tu aliento.

Otro día más. Una larga tarde de soledad me espera. Me quedo solo. Vuelvo a llorar. Me siento solo. Necesito compañía. Te necesito a ti. ¿Por qué no soy feliz? Todo el mundo me ve feliz, pero no me siento persona. Necesito ser. Necesito sentir. No tengo a nadie. No le veo sentido a nada. No encuentro sentido a seguir viviendo. ¿Para qué vivir? Todo es negro. Todo se hace negro. Mi vida pasa delante de mis ojos. Mis amigos, mis familiares, mi amor verdadero, mi trabajo, mi infancia, mis sueños cumplidos, mis viajes por el mundo, mis raíces. Todo mi ser. De repente la tenue luz se apaga. Todo se acaba. Demasiado tarde.

En memoria de Verónica Forqué y de todas las personas que sufren los efectos de la pandemia silenciada, los trastornos mentales.

"Mi cuerpo y el universo me estaban diciendo: 'necesitas parar'". Verónica Forqué.

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