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"Miguel Ángel Blanco no murió, lo asesinaron"

Manifestación en contra del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, en 1997.

Manifestación en contra del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, en 1997. / Rafa Rivas / AFP

Victoriano Sánchez

Este 13 de julio se cumplieron 29 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Casi tres décadas después, un 'reel' de Julio Iglesias recordando aquellos días me devolvió de golpe a un momento que marcó para siempre la historia de nuestro país.

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El 10 de julio de 1997, ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco, un joven de 29 años y concejal de Ermua, mientras se dirigía a su trabajo. Durante 48 horas, millones de españoles estuvieron en vilo. Yo fui uno de los miles que salimos a las calles para exigir su liberación. Recuerdo la indignación y la esperanza de que la razón venciera a la barbarie. Pero la barbarie se impuso, y ETA cumplió su amenaza y lo asesinó de dos disparos en la cabeza, abandonando su cuerpo en una pista forestal.

Aquel crimen no fue solo el asesinato de un inocente. Fue un intento de arrodillar a toda una sociedad mediante el terror. Y, sin embargo, con el paso del tiempo, la desmemoria e incluso la comodidad de esta sociedad está haciendo el trabajo que los asesinos pretendían: borrar el horror, diluir la responsabilidad y convertir en una página más de la historia lo que fue una herida abierta en la conciencia de toda España.

No podemos permitirlo. No podemos acostumbrarnos a hablar de ETA como si hubiera sido un fenómeno inevitable o una simple disputa política. ETA fue una organización terrorista que asesinó, secuestró, extorsionó y sembró el miedo durante décadas. Miguel Ángel Blanco y las demás victimas tenía nombre, rostro, familia, sueños y toda una vida por delante. Como él, casi un millar de personas fueron asesinadas por defender la libertad.

Hay que recordar que un pueblo que olvida acaba perdiendo la dignidad: primero, cuando la eliminan, y después, cuando deja de recordarla. La memoria alimenta la verdad. Y solo desde la verdad se puede construir una convivencia digna. Miguel Ángel Blanco no murió. A Miguel Ángel Blanco lo asesinaron. Conviene repetirlo para que las nuevas generaciones conozcan la verdad y mantengan viva la memoria.

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