04 jul 2020

Ir a contenido

Menos símbolos y más racionalidad: luchemos por "nuestros" intereses

Luisa Vicente

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rodeado de sus ministras y ministros, en octubre del 2018.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rodeado de sus ministras y ministros, en octubre del 2018. / JOSÉ LUIS ROCA

Los líderes políticos que llevan a la ciudadanía lejos de la concordia y la sumergen en la histeria y el enfrentamiento, propio de los periodos preguerras, deberían ser inhabilitados de todos sus puestos de responsabilidad ipso facto. Crear un ambiente devastador y perjudicial para el país no es inteligente.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

A la ciudadanía se la ha domesticado exhortándola a que asista a procesiones multitudinarias organizadas, cada uno convenientemente uniformado con su camiseta, su logo y su lacito amarillo, indicándole incluso qué baldosa tiene que pisar y en qué acera se ha de poner, pero nunca se la ha exhortado a que intervenga para decidir sobre sus propios intereses, trabajo, sanidad, enseñanza, pensiones; para eso ya están los amos.

La racionalidad es un bien escaso, los partidos políticos lo saben y las agencias de propaganda más todavía. Saben que recurrir a las emociones crea ilusiones y pensamientos fáciles y rentables. Es el ABC de la política representativa que tenemos, lo que los políticos llaman "democracia" con una hipocresía que avergüenza.

Cuando veo a dos personas mirarse con odio, insultar y atacar al otro por sus ideas políticas, cada uno cree estar defendiéndose de su enemigo, cuando en realidad lo que hacen es defender al mismo amo. El poder de la derecha y de la izquierda es el mismo poder, son dos caras de la misma moneda que se van alternando cada 4 años para repartirse el control de la ciudadanía.

El futuro no es muy esperanzador tampoco. Cuando los actuales líderes políticos dejen su sillón y se jubilen, vendrán sus hijos a ocupar su lugar, para eso los educan en colegios especiales, a donde no va el ciudadano común. Son colegios para relacionarse con los hijos de otros padres influyentes que forman parte del mismo establishment que se perpetúa, los mismos de siempre.

Llevamos toda la vida luchando cada uno por un lado defendiendo mis intereses y tus intereses, cuando en realidad deberíamos luchar por "nuestros" intereses. Esta es la única manera de avanzar y construir un país

Participaciones de loslectores

Másdebates