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Malditas guerras

EFE / YOUSSEF BADAWI

Misil lanzado desde la defensa siria responde en Damasco el ataque de EEUU, Reino Unido y Francia.

Juan CejudoCádiz

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Lunes, 16 de abril del 2018 - 16:59 h

El pasado 7 de abril se produjeron bombardeos en Siria, al parecer con armas químicas. Un hecho terrible, pues las armas químicas están prohibidas por todas las convenciones internacionales. Aunque deberían estar prohibidas todas las guerras y todo tipo de armamentos.

Consecuencia de esta acción, que Occidente achaca al régimen de Siria pero que no se ha confirmado, fue el envío el pasado jueves a Siria de inspectores de la OPAQ (organización para la prohibición de armas químicas), quienes habían llegado el 12 de abril a Duma, ciudad donde se produjo el bombardeo con productos químicos. Esta comisión tenía que empezar su investigación el 14 de abril con el fin de confirmar si había habido (o no) bombardeo con productos químicos y saber quién o quiénes eran los responsables.

Lo lógico hubiera sido que EEUU y sus aliados de Occidente hubieran esperado al final de esas investigaciones antes de actuar, para ver si se demostraba que, efectivamente, se había bombardeado con productos químicos y que el régimen sirio era el responsable.

Pues no. Justo un día antes -13 de abril- EEUU, Reino Unido y Francia bombardean diferentes puntos de Siria, coordinados, lanzando, según dicen, unos 100 misiles. Un bombardeo, sin previo acuerdo de la ONU y sin pruebas fehacientes de que el responsable era el régimen de El Asad, sino de modo ilegítimo y unilateral por parte de estas potencias y con el apoyo de no pocos países, entre ellos, el nuestro.

Este suceso me hace recordar aquella invasión de Irak porque EEUU y sus aliados estaban convencidos de que tenían armas de destrucción masiva, y luego se pudo confirmar que era mentira.

Me declaro en contra de estos bombardeos y en contra de todas las guerras. Como decía Eduardo Galeano, no hay guerras buenas y guerras malas. Son todas, malditas guerras. Una acción que pone en peligro la paz mundial por el enfrentamiento entre los bloques liderados por EEUU y Rusia, con grandes intereses geoestratégicos y comerciales en la zona.

Es necesario cambiar el lenguaje bélico por el del diálogo y la negociación, como dijo el Papa Francisco el 8 de abril, después de los bombardeos.
Porque, como siempre aquí, los grandes perjudicados son los inocentes, la población civil: niños, mujeres, personas enfermas, ancianos...

Pienso que todos los colectivos y personas de buena voluntad deberíamos manifestar nuestra indignación por esta nueva escalada bélica que compromete la paz mundial.

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