30 oct 2020

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Videollamadas a la hora del vermut

Elisabeth Redorta

Una mujer conversa con varios amigos gracias a un programa de videollamadas, en Arlington (EEUU), el pasado 8 de abril.

Una mujer conversa con varios amigos gracias a un programa de videollamadas, en Arlington (EEUU), el pasado 8 de abril. / AFP / OLIVIER DOULIERY

Llevamos más de 30 días confinados, una situación que no tan solo me supera a mí, sino al resto de la gente que no está acostumbrada a quedarse en casa sino es por necesidad. Somos latinos, y como tales, nos gusta salir a la calle por cualquier cosa: para hacer deporte, ir al cine, al teatro, a restaurantes... Pero lo que más nos gusta es tomar una copita con los amigos, reírnos, explicarnos el día o la semana, anécdotas del trabajo o de la familia.

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Nos han prohibido salir por nuestra seguridad y para no saturar la sanidad, pero lo que no nos han prohibido es el vermut que nos seguimos tomando los fines de semana con los amigos. Una forma distinta de vernos, de brindar, de hablarnos, de echarnos unas risas, lo que hace que nuestro confinamiento sea más ameno y los momentos del vermut más divertidos.

Nos tiramos fotos, hablamos todos al mismo tiempo, a veces se pierde la comunicación o no se entiende nada de la conversación, pero son esos momentos mágicos que seguimos juntos sin perder el contacto y con ganas de que cuando se acabe todo esto, podamos brindar en el bar de siempre, con los amigos de siempre.

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