24 feb 2020

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"Los andaluces debemos vencer nuestro complejo de inferioridad lingüística"

Victoria Cuesta Prieto

Victoria Cuesta Prieto

Lloret de Mar

Vista panorámica de la Alhambra de Granada.

Vista panorámica de la Alhambra de Granada. / EFE / JORGE ZAPATA

Soy andaluza, y me hierve la sangre cuando me encuentro con quien menosprecia y se ríe de mi forma de hablar. En esas ocasiones suelo recordar una frase que le escuché a un respetable defensor del andaluz, José María Pérez Orozco, catedrático de lengua y literatura Española. Decía así: "Solo su ignorancia es mayor que su descortesía". Y la dijo en una conversación en la que unas periodistas llamaron vulgarismo al manque (arcaísmo del español) utilizado en el himno del Betis.

Hay rasgos fonéticos andaluces considerados del habla culta, y los hay que pertenecen al habla coloquial, por eso, en el léxico andaluz encontraremos unos andalucismos aceptados por la RAE y otros no, pero no me seas cansino y malaje: piensa que Andalucía es especialista en conservar arcaísmos del castellano antiguo, los cuales muchos ignorantes confunden con vulgarismos.

Los falsos vulgarismos son producto de la manipulación cultural que se padece en Andalucía y también en España, haciendo creer que el andaluz es un español mal hablado. La televisión es en gran parte responsable de haber creado el mito del andaluz inculto y graciosillo.

Los andaluces debemos vencer nuestro complejo de inferioridad lingüística, ya que el andaluz no es un castellano degradado, ni nos comemos las palabras, en realidad se trata de economía lingüística, porque el andaluz es un castellano evolucionado que siguió las tendencias iniciadas por las lenguas romances al separarse del latín. El andaluz dice más con menos. Debemos sentirnos orgullosos, ya que hemos heredado una gran riqueza léxica.

Los distintos pueblos que han pasado por Andalucía a lo largo de la historia han ido dejando huella en el andaluz: mozarabismos, arabismos, leonesismos, portuguesismos. De ahí que la pluralidad de hablas en el andaluz es inmensa, variando de unas zonas a otras según quienes las conquistaron.

El habla andaluza, con un ritmo entonativo más rápido y variado, presenta unas características muy distintas del castellano: el seseo, el ceceo, el yeísmo, la pronunciación abierta de las vocales, la aspiración y pérdida de sonidos, la neutralización de las letras l y r. Estas son las características más llamativas, ya que es imposible resumir en un solo artículo el gran tesoro léxico que encierra el andaluz.

Por lo tanto yo no hablo un mal español, sino un perfecto andaluz.

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