01 jun 2020

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"Lo primero es salvar la nave"

José L. Hidalgo Garcia

Los diputados guardan un minuto de silencio por las víctimas del coronavirus durante el pleno del Congreso en el que se vota otra prórroga del estado de alarma solicitada por el Gobierno, el pasado 6 de mayo.

Los diputados guardan un minuto de silencio por las víctimas del coronavirus durante el pleno del Congreso en el que se vota otra prórroga del estado de alarma solicitada por el Gobierno, el pasado 6 de mayo. / EFE / J. J. GUILLÉN

Si el virus hubiese corrido libremente entre nosotros, tal vez hubiéramos alcanzado un 30% de infectados entre la población. Es decir, 175.000 fallecidos, en base a la tasa de mortalidad. No está mal. Aproximadamente los mismos muertos que los habidos en combate durante la Guerra Civil española. Sin duda nos encontramos en una guerra, como muy bien apuntó uno de los asesores militares del comité de expertos.

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Y es en este punto donde entran nuestros políticos: unos, que hay otras leyes para esta situación (no dicen cuales, porque no es así); otros, que se rompe España y otros más a intentar chantajear con contrapartidas al margen del objetivo común para ganar que es alargar el estado de alarma para poder ganar la guerra. Solo unos pocos, al margen de su ideología, han entendido la situación.

Pero, ¿qué buscan nuestros políticos sin aportar una sola alternativa al estado de alarma? Sin duda, desgastar al Gobierno para poder hacerse con el poder. Parece como, si en esta dinámica destructiva, todo valiese; es como si imperase el "cuanto peor, mejor" porque así, cualquier decisión tomada a partir de ese momento, sería acertada, aunque el país estuviera arruinado.

Es como si el capitán de un barco, obligado a llevarlo a buen puerto junto con su tripulación, hubiera de gobernar la nave con una buena parte de su dotación en actitud pasiva, cuando no en huelga. Y en estos casos la Ley es muy clara: el capitán tiene plenos poderes y ha de hacer lo que estime adecuado para conseguir salvar la embarcación. Y así , el capitán no ha de dudar en echar mano de cualquier apoyo que se le ofrezca, aunque sea el de 'proscritos' por buena parte de los huelguistas que ahora vociferan, cuando han sido ellos quienes han provocado la situación.

Se han olvidado que lo primero es salvar la nave. Y volviendo al mundo real, ¿qué pasará a partir de ahora? Pues nada, porque la derogación de la reforma laboral precisa de una Ley consensuada en el Parlamento.

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