"Sense estabilitat laboral, no hi ha futur a planificar"
Júlia Torres Cerdanyola del Vallès
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Persona recibiendo una llamada telefónica / Pexels
Josep Aran
Es un viacrucis el aguantar constantemente las llamadas telefónicas consideradas “fraudulentas”. En horas intempestivas, sin respetar ningún momento. Es un insulto y una sensación de impotencia con la que, como ciudadanos, nos encontramos cotidianamente. Nos aconsejan bloquear estas llamadas, no responder, etc., pero no hay solución. Además, hay un riesgo: cuando recibes una llamada que no está en tu directorio de contactos y puede ser un mensaje importante, no lo coges por temor a comprometerte en algo no deseado, con lo cual tienes un perjuicio evidente.
Entretodos
No sé si las compañías de telefonía podrían establecer unos filtros que evitaran entrar las llamadas. Ya no hablo únicamente de estafas telefónicas; hablo de la impertinencia y la falta de respeto de esas plataformas que venden cosas. Plataformas que seguro que conocen los servicios de investigación y, a pesar de ello, no se aprecia un control que les impida “trabajar” sin consentimiento, agobiando al personal.
También, y más incómodo, uno sospecha que algunas llamadas las hacen robots, mediante algoritmos. Preocupante. Aunque al parecer en España, el Ministerio de Transformación Digital y la Función Pública ha lanzado iniciativas para combatir el fraude telefónico, aún estamos a la espera de que haya soluciones sobre el tema, lamentablemente.
Participaciones de loslectores
Júlia Torres Cerdanyola del Vallès
Mónica Amaro Fuenlabrada (Madrid)
Araceli Sanabria Castellar del Vallès
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