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"No al lenguaje malsonante, discriminatorio e irrespetuoso"

Hemiciclo vacío del Congreso de los Diputados tras la suspensión del pleno, el 10 de marzo del 2020, como medida preventiva de contención del coronavirus.

Hemiciclo vacío del Congreso de los Diputados tras la suspensión del pleno, el 10 de marzo del 2020, como medida preventiva de contención del coronavirus. / EUROPA PRESS / RICARDO RUBIO

“Hola, papá, hoy en el colegio ha sido acojonante la gimnasia; las profesoras de Biología, Lengua castellana y Literatura, Inglés e Historia organizaron un aquelarre de radicales y nos reunieron para explicarnos lo que deberíamos hacer para ser más constantes… Bueno, de verdad… paso”. La realidad es que estos son términos malsonantes, caducos y de mala educación que han sido utilizados por políticos que ocupan cargos relevantes.

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Los niños, según van creciendo, se convierten en esponjas que absorben todo lo que ven y oyen a su alrededor. Estoy seguro de que en múltiples ocasiones nos ha sorprendido oír expresiones que jamás hubiéramos creído que pudieran utilizar. Todos estamos de acuerdo en extremar el cuidado de lo que decimos y hacemos en su presencia, como los medios de comunicación durante el horario infantil, teniendo mucho cuidado con el lenguaje que usamos.

Precisamente por ello, los políticos están obligados a ser muy escrupulosos en el uso del lenguaje y no olvidar que el mismo es la herramienta cultural y de aprendizaje por excelencia. El lenguaje político debería cimentar el respeto a la diversidad y los valores de todos los grupos, evitando cualquier posible discriminación u ofensa por motivos de sexo, raza, ideología política, religión, etcétera.

A veces, en política se pretende la imposición de los conceptos terminológicos propios sobre los del adversario, lo que deriva en la utilización del denominado 'lenguaje políticamente correcto', pero algunos políticos, por su desidia en el cuidado del lenguaje, utilizan términos que implican discriminación y ofensa. No se puede considerar políticamente correcto emplear palabras con connotaciones malsonantes, sexistas, racistas, e irrespetuosas.

Los ciudadanos y los medios de comunicación tenemos que expresar nuestro total desacuerdo con tales expresiones y así se lo deberíamos hacer saber a los políticos.

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