07 ago 2020

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La dopamina, la clave de la adicción a las series

Benito Bueno Moreno

Benito Bueno Moreno

Joe Naufahu y Emilia Clarke, en un episodio de la sexta temporada de ’Juego de tronos.

Joe Naufahu y Emilia Clarke, en un episodio de la sexta temporada de ’Juego de tronos. / Macall B Polay

'Juego de tronos', 'Los Soprano', 'Sexo en Nueva York', 'The young pop', 'Orange is the new black', 'Narcos', 'Stranger things', 'The Crown'... Debo confesar que, por falta de tiempo y de costumbre también, no estoy enganchado a este listado de series que tienen a medio mundo emocionado; aun así, siempre que los amigos tratan de introducirme en una nueva, logran emocionarme contándome el siempre adictivo argumento, mientras yo me digo a mí mismo, una vez más, "ésta sí que la veo".

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Resulta interesante como amigos de diferentes orígenes, edades y niveles socioculturales tengan en común esa misma atracción: las series de HBO o Netflix, entre otras, pero ¿dónde está el secreto de tal coincidente pasión?

La realidad es que las series son cada vez más variadas, sorprendentes y, en muchas ocasiones, inteligentes. Detrás de ellas encontramos estructuras prefijadas por guonistas que saben cómo tratar los estereotipos y cómo trabajar la psicología de los personajes. Aun así, hay un elemento que pendiente de mencionar e igualmente importante: la dopamina.

Recibir un conjunto de estímulos sensoriales, como sonidos e imágenes, hace que liberemos la dopamina, un 'mensajero químico' que aporta placer al cerebro. La normalidad no altera esta sustancia química; solo la activa la sorpresa. Así que, con una serie, la dosis de dopamina se incrementa en gran medida.

Hay que tener en cuenta, además, la genética de cada persona, lo cual hace que determinados individuos requieran un mayor nivel de sorpresa que otros para poder experimentar los placeres de la dopamina.

Neurocientíficos han descubierto que las adicciones surgen cuando el cerebro se adapta a niveles altos de dopamina. De esta manera, podemos llegar a entender que, para muchos serieadictos, resulte imposible dejar de ver una temporada entera de su serie preferida. Todo sea por la dopamina y, en definitiva ¡Por la felicidad!

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