El Periódico

"Los afectos no pueden ser fabricados ni regulados por la ley"

AMIT DAVE / REUTERS

Un granjero sostiene un retrato de Mahatma Gandhi durante una marcha de protesta contra las políticas de industrialización del Gobierno, en Gandhinagar en el estado de Gujarat (India)

Ignasi Garcia BarbaL'Hospitalet de Llobregat

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Miércoles, 15 de febrero del 2017 - 08:00 h

El 18 de marzo de 1922 Gandhi fue juzgado por lo penal por el delito de sedición. Aun así, cuando entró en la sala, el tribunal entero se levantó como muestra de respeto. Fue un acto de homenaje espontáneo hacia un hombre que había escuchado la voz de su pueblo y había actuado en consecuencia, sin usar la violencia pero de manera firme y serena.

El juicio se produjo como consecuencia de la creciente inestabilidad politíca y la causa inmediata fue la publicación en 'Young India' de tres artículos que criticaban severamente las medidas represivas del gobierno para acabar con la lucha, y que fueron tipificados como sediciosos y calculados para causar desafección contra el gobierno.

Gandhi se declaró culpable desde el principio, pero lo hizo acusando también a sus acusadores, al gobierno británico. Definió a la Sección 124A que le juzgaba como "el príncipe entre las secciones políticas del Código Penal" y declaró que los afectos no pueden ser fabricados ni regulados por la ley, situando la cuestión en una dicotomía ley-conciencia. Y añadió: "Tuve que hacer mi elección: o debía someterme a un sistema que considero que ha hecho un daño irreparable a mi país o incurrir en el riesgo de que la furia de mi gente estalle". Y terminó con esta petición al juez Broomfield, presidente del tribunal: "Si cree que el sistema y la ley que ayuda a administrar son buenos para la gente de este país y que por lo tanto mi actividad es perjudicial para ellos, aplíqueme la pena más severa".

Gandhi también dijo: "La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable". ¿Será verdad?

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