08 jul 2020

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"Ha llegado el verano y me niego a renunciar a la estación de la dicha"

Pat Villanueva Pons

Pat Villanueva Pons

La playa del Bogatell, en una foto de archivo.

La playa del Bogatell, en una foto de archivo. / RICARD CUGAT

Bienvenido sea el verano a pesar del covid-19, que se ha empeñado no ya en desdibujar, sino en embrutecer todo aquello que amamos. Es tan extenso el alcance de su nefasta presencia que, sin duda alguna, extinguiría mi capacidad de perdonar si algún día tuviera la certeza que detrás de él se halla la mano del hombre.

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Pero ahora ha llegado el verano y me niego a renunciar a la estación de la dicha (como yo la llamo). Me basta con respirar su aire y trataré de alcanzar la felicidad, controlando los hechos y pasiones con carácter y valentía, como así venía haciéndolo el filósofo griego Zenón de Cítio hace ya más de 2.000 años. 

El infortunio no es nuevo. Y por lo que a mí atañe, seguiré recurriendo al verano para aliviarme de cargas nefastas o incómodas, como la ropa que impide que el sol purifique mi piel. No es el momento de dejar atrás aquello que no depende de nosotros. Podemos, eso sí, afrontarlo con la valentía que nos brinda el verano.

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