"Mucho texto, poca lectura"
Sergio Gomez Barcelona
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Barcelona. 27.04.2026. Sociedad. Colas en la oficina de atención a la ciudadanía en la plaça de Sant Miquel para obtener los papeles necesarios para la regularización de personas inmigrantes. Fotografía de Jordi Cotrina / Jordi Cotrina / EPC
Montserrat Peiris
Hace unas semanas escribí que la convivencia se aprende cada día, compartiendo trabajo y responsabilidades con personas de distintos orígenes. Mantengo cada palabra. Pero el debate que siguió me ha hecho ver algo que entonces no desarrollé: la convivencia no depende solo de la actitud de las personas, también depende de si las administraciones ponen los medios para hacerla posible.
Entretodos
Un comentario me pareció especialmente certero: el alcalde de un municipio catalán, sin recurrir a discursos alarmistas, reclamaba más recursos porque el centro de salud estaba desbordado y la población había crecido más deprisa que los servicios. No hablaba de criminalizar a nadie, sino de planificación. Ahí está el punto que se nos escapa cuando el debate se polariza.
Tan equivocado es tratar la inmigración como una amenaza uniforme como pretender que basta con la buena voluntad individual. Una ciudad no se sostiene solo con vecinos dispuestos a convivir; necesita vivienda, sanidad y educación dimensionadas para la población real. Exigir recursos suficientes no es hostilidad hacia quien llega: es la condición para que la acogida sea real y no solo un discurso. Gestión responsable y convivencia no son conceptos opuestos, sino complementarios.
Participaciones de loslectores
Sergio Gomez Barcelona
Estefanía Guilarte Barcelona
Ana Ramírez Llaràs Lleida
Martín Martínez Martínez Barcelona
S. Torres Olèrdola
José Melero Molins de Rei (Barcelona)
Màrius Folch López Cambrils
Karina Rincón Fernández Sojuela (La Rioja)
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