"Geografía de la tolerancia"

La tumba de Antonio Machado en Colliure.

La tumba de Antonio Machado en Colliure. / JOAN CASTRO

Francesc Reina Peral

Comentaba Joan Margarit que algo no funciona si la poesía no importa en las escuelas. La mediocridad acaba en ignorancia legislativa y administrativa.

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La violencia hace pensar que hay que atender más a la juventud, evitar que se quede atrás (el 21% del alumnado entre 3 y 16 años es pobre). 'La tolerancia aparente', de Weidenfeld, propone que ser libre no es algo personal. Que la educación no puede garantizar entornos favorables e igualar derechos. En sociedades ambivalentes, quien apedrea las instituciones muestra un miedo inconcebible al futuro, y donde el conocimiento no es suficiente para gestionar conflictos. La tolerancia debe ser sometida a constantes evaluaciones porque es un reto básico.

Las políticas se descubren ante una aritmética común: el esperpento de la burocracia y la obsesión por mantenerse en el sillón; un conservadurismo rancio. Mandeville escribió en su fábula de las abejas que la virtud no hace prosperar, que el motor del progreso es la corrupción, la envidia y la vanidad: “solo los locos se esfuerzan por construir una colmena honrada”. Cuando la izquierda abraza el liberalismo deja su monopolio a derivas xenófobas. Dice el filósofo J.C. Michea: la cuestión es mantenerse, entretenga su cóctel a una población frustrada, consumidora, sin sentido crítico, que besa discursos simplistas. La violencia estructural, descrita por Galtung o Therbon habla de una injusta economía globalizada y una realidad falsa dominada por la mercantilización de la información.

Una sociedad justa debe aspirar a borrar el 'precariado' y esos gestos de las grandes rentas que dicen que las cosas son como son, porque no pueden ser de otra manera. "Sustituir las razones de la fuerza por la fuerza de las razones suena bien", dijo W. Benjamin, pero el poder ha oscurecido siempre a los perdedores de la historia.

Decepcionado, el poeta Margarit opinó: cuarenta años son los que ha tardado un presidente del Gobierno en llevar flores a la tumba de Machado en Colliure, Francia.

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