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El Espinar de las 'Tarjetas Black' y el Espinar de Podemos

El dirigente de Podemos, Ramón Espinar, atiende a los medios.

El dirigente de Podemos, Ramón Espinar, atiende a los medios. / EFE / JAVIER LÓPEZ

Mario Martín

Puede ser habitual que una familia en la que el padre sea tornero el hijo herede su oficio, o que un negocio se prolongue durante generaciones: panaderías o cualquier pequeño comercio. Pero en el caso de la familia de Ramón Espinar resulta cuando menos llamativo que el desempeño de cargos públicos sea lo que une la actividad de un padre y la de su hijo.

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Ramón Espinar Merino (1986) es licenciado en Ciencias Políticas y tiene un Máster en Análisis Político. Su activismo en el movimiento 15-M y su participación en las plataformas Ganemos Madrid y en Ahora Madrid le llevaron a ser incluido en el número 3 de la listas de Podemos.

En todo caso es más que alegórico que Ramón Espinar Gallego forme parte de los procesados por el uso de 'Tarjetas Black', con un importe de 178.400 euros, desde la posición de vicepresidente de Caja Madrid, al tiempo que su hijo accedía a una vivienda de protección pública en 2010, promovida por VITRA (cooperativa vinculada a CC.OO., quien formó parte del acuerdo para aupar a Blesa a la presidencia de Caja Madrid en 1996) sobre unos terrenos de propiedad municipal en Alcobendas, localidad de la que no era residente y sin sorteo público, entregando en efectivo 52.000 euros en concepto de entrada e IVA, que parece ser le fueron prestados por su padre y resto de familia, pero ademas consiguiendo que Caja Madrid le admitiera la subrogación en una hipoteca por el resto del valor pendiente, sin acreditar ingresos suficientes para su amortización (por lo que su endeudamiento era inadecuado), decisión ésta que ningún humilde director de cualquier sucursal de esa entidad financiera podría haber autorizado, lo cual lleva implícito que la decisión fue tomada desde "otras instancias".

Pero el final de la curiosa situación es que, pocos meses después, cuando decidió deshacerse de ella, pero en lugar de solicitar a la cooperativa promotora la devolución de las cantidades entregadas, con la vuelta a su disposición de la vivienda, optó por venderla directamente, consiguiendo de nuevo que Caja Madrid o algún responsable de ella con poderes suficientes autorizase la subrogación de la hipoteca a otro nuevo comprador, obteniendo él un beneficio de unos 30.000 euros; formando parte del engorde de lo que se vino en llamar 'burbuja inmobiliaria'.

Los 30.000 euros obtenidos como beneficio en esa operación, son más que discutibles, por mucho que se quiera argumentar, es cierto que la cantidad es ínfima ante los casi 24.000 millones de euros con los que se tuvo que rescatar Bankia, pero como dice el refrán castellano "un grano no hace granero, pero ayuda al compañero", y decisiones tan partidistas como la autorizada por Caja Madrid en la subrogación de la hipoteca de Ramón Espinar Gallego, sin acreditar ingresos suficientes para ello, están en la esencia del intervencionismo que llevaron al desastre a una caja de ahorros que hace menos de veintidós años era la segunda entidad financiera española más solvente entre las europeas.

Llamativa alegoría la que forman Ramon Espinar como beneficiario de las 'Tarjetas Black' y su hijo, con este curioso caso de beneficio inmobiliario y ahora recién elegido secretario general de Podemos Madrid, circunstancia por la que le felicitamos, no sin desear que una praxis tan inadecuada como la de las 'Tarjetas Black' encuentre una justa y ejemplar sentencia para sus responsables y beneficiarios.

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