"Cada vez hay más voces que abogan por recuperar espacio público para la gente"

Operarios trabajan pintando en la calle de Rocafort.

Operarios trabajan pintando en la calle de Rocafort. / JOAN CORTADELLAS

Max Cahner Picallo

Hoy en día, las grandes ciudades como Barcelona se encuentran en una lucha contra la contaminación y el cambio climático. En Barcelona hace tiempo que se superan los límites de contaminación establecidos por la Unión Europea y los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Uno de los principales caballos de batalla es de la movilidad. Actualmente asistimos a una batalla ideológica entre los defensores de un modelo donde el vehículo privado es el protagonista frente a otro que aboga por un modelo que favorezca el transporte público y la sostenibilidad. En uno de los bandos, se encuentran patronales y elites económicas y empresariales defensoras del uso del coche, en nombre de la libertad de elección del modo de transporte y bajo la amenaza de pérdida de competitividad de las empresas. En el otro, se encuentran los movimientos ecologistas, que apuestan por poner las personas en el centro de las políticas de movilidad, en nombre del derecho a la salud.

Barcelona se encuentra en un momento de transición del primero al segundo modelo. Prueba de ello es que, si bien estamos acostumbrados a escuchar frases como "eliminan un carril" en tal calle o "quitan aparcamiento" en tal otra, cosa que denota hasta qué punto hemos interiorizado que el coche es el foco de la movilidad, cada vez hay más voces que abogan por recuperar espacio público para la gente.

Esta transición hacia modos de movilidad más sostenibles presenta beneficios muy claros para la ciudad y su población: menos emisiones de CO2, menos contaminación atmosférica y acústica, más seguridad, más salud y un uso más eficiente del espacio y del tiempo del conjunto de la ciudadanía.

Reivindicar una movilidad centrada en las personas es también apostar por un modelo libre de humos, por respirar un aire más limpio, por hacer de la salud de las personas una prioridad. Es una batalla entre el capital y la vida. Así pues, ¡recuperemos la ciudad!

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