"¿Deben permitirse restauraciones del patrimonio nefastas sin que se exijan responsabilidades?"

Este montaje fotográfico remitido por el Centro de Estudios Borjanos muestra el fresco de Ecce Homo, antes y después de la restauración llevada acabo por la artista amateur Cecilia Giménez. El incidente fue ’trending topic’ en Twitter el miércoles.

Este montaje fotográfico remitido por el Centro de Estudios Borjanos muestra el fresco de Ecce Homo, antes y después de la restauración llevada acabo por la artista amateur Cecilia Giménez. El incidente fue ’trending topic’ en Twitter el miércoles. / AP

Juan Carlos Amaro Herrá

Muchos son los casos de una obra de arte con un valor tanto artístico como patrimonial que ha sufrido una restauración bastante bochornosa y prácticamente no se le ha dado mayor importancia (solo para reírse), excepto el famoso Ecce Homo de Borja, una aberración en sí mismo pero que ha valido para ser el centro de atención de un pueblo con sus respectivas ganancias económicas.

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¿Es algo con lo que deberíamos especular? La respuesta es sencilla, no. Y es que además de destrozar una obra de arte única, se genera un interés turístico alrededor de ella, al tomarlo como algo natural y divertido. Lo más peligroso, como he dicho, es que se especula con esta situación y se crea un centro de interpretación. En el caso del Ecce Homo de Borja haciendo que se convierta en una atracción cuando debería ser motivo de lloro.

Debemos replantearnos quiénes son las personas que encargan este tipo tan delicado de restauración artística porque desde luego es digno de saberse, y pocas disculpas se han oído al respecto. Hay mucha gente que estudia durante cuatro años carreras universitarias y másters y que se forman en este campo para que no se les tome en serio, ni a ellos ni a su trabajo, por lo que hay que pensar si de verdad merece la pena hacer la vista gorda con estas insultantes faltas de respeto hacia el patrimonio, que a veces es único en el mundo y si es necesario crear centros de interpretación o 'merchandising' para lucrarse. Hay gente que solo piensa en el dinero y ven en los errores una oportunidad para ganarlo sin que importe si es un bien histórico, una obra artística o un fresco.

Por suerte, no todo es así, pero merece la pena hacer hincapié en este tema, puesto que no se exigen responsabilidades a nadie, ni a la persona que hace el encargo, ni a la persona que lo realiza, por supuesto sin ningún estudio previo y solo por querer ayudar. Hay que establecer unas medidas para que estas situaciones tan nefastas para el mundo de la restauración, arte o historia no vuelvan a ocurrir.

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