Soy enfermero y estoy orgulloso de mi profesión

Albert Cortés Borra

Albert Cortés Borra

A lo largo de la vida hay situaciones que no te planteas hasta que suceden, y estos días me he dado cuenta que mi profesión, que ejerzo con orgullo y dedicación, es una de las profesiones de que  deberíamos potenciar más, no solo los que nos dedicamos a ella sino la sociedad en general.

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Las enfermeras y enfermeros están (estamos) al lado de nuestros pacientes las 24  horas del día, los 365 días del año, aporándoles una  amplia gama de cuidados, desde los más técnicos a los que se englobarían bajo el epígrafe de apoyo emocional.

Un enfermero o enfermera es alguien que está a tu lado cuando estás en un ambiente que no es el tuyo (limitándome al entorno hospitalario), un ambiente para la inmensa mayoría de la población considerado hostil: catéteres, sondas, drenajes, tratamientos invasivos que dejan un  personalidad en un segundo plano. Esa enfermera que se aproxima a tu cama sea la hora del día que sea es quién va a velar por tu salud,  por tus cuidados, por tu seguridad.

 

  

Una paciente me dijo: "Ustedes cuidan a las personas que tienen  ingresadas como si se tratase de sus madres". Y cada vez me  reafirmo en ello. En el mundo de la salud, los grandes protagonistas que llenan las noticias en la prensa son los médicos, y no voy a negar ese  protagonismo, ya que son parte importante del sistema, pero las  enfermeras están (estamos) para prestar todo lo que anteriormente he citado: cuidados, técnicas, soporte emocional...

Ya no se trata de  saber colocar una vía en condiciones, hacer una extracción sin causar  dolor, ni administrar una medicación según el protocolo. Una enfermera  (o enfermero) te tiende la mano, hace que confíes en él o ella porque  en ese momento de soledad, de enfrentarte al miedo del ingreso hospitalario, es quién va estar a tu lado permanentemente.

En estos días he visto el verdadero valor de la profesión que llevo  ejerciendo desde hace más de 30 años y me he sentido orgulloso de mis  compañeras, que me han hecho convertirme en mejor enfermero. Gracias a todas ellas por mostrarme este camino de mejora continua,  por el beneficio de nuestros pacientes, que en este caso ha sido  también el mío.

Las enfermeras y enfermeros estamos aquí, y es preciso visualizar nuestro trabajo. Que la sociedad nos lo reconozca mucho más allá del  estereotipo de ayudantes del médico, ya que tenemos nuestro propio rol y este traspasa esa línea entre paciente y profesional.

  

  

 

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