04 jul 2020

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¿Cuál será el futuro del Valle de los Caídos?

Manuel Blanco Campos

Los monjes del Valle de los Caídos se disponen a dar misa en la explanada del recinto tras el cierre de la basílica para los trabajos de exhumación de Franco

Los monjes del Valle de los Caídos se disponen a dar misa en la explanada del recinto tras el cierre de la basílica para los trabajos de exhumación de Franco / A.B.V.C.

La exhumación de Franco se ha colado en campaña convirtiéndose en argumento político para unos y otros. Hasta ese punto todo quedaría dentro de la normalidad de las campañas electorales a las que ya nos hemos acostumbrado por fuerza mayor. Sin embargo, desde el punto de vista de la memoria histórica, el futuro significado del Valle de los Caídos una vez exhumado el dictador parece estar todavía en el aire.

Sin respuestas fáciles respecto a qué es lo mejor que se puede hacer con el Valle de los Caídos, unos opinan que lo oportuno es resignificarlo y hacer de él un museo, otros demolerlo, otros convertirlo en un cementerio civil y otros en un cementerio religioso (por aquello de la cruz gigante) y, por supuesto, no faltan tampoco los que defiendan que hay que dejarlo como está. Todas las posibilidades quedan abiertas en este punto pero convendría hacer algunas consideraciones básicas respecto de la sociedad española en su conjunto antes de afrontar la discusión pública respecto del Valle y su futuro.

En primer lugar, merece la pena señalar el aspecto no reconciliado de la sociedad española respecto de su pasado, sumido en una tibieza gris que pasa de puntillas sobre la Transición. Esta falta de reconciliación con nuestro pasado implica la controversia que cristaliza en el debate público sobre Franco y el Valle en estos días.

En segundo lugar, parece indudable afirmar la dificultad de lograr una actuación política exitosa sobre el Valle de los Caídos en un clima de polarización extrema en que cada formación política tiene una opinión distinta. O lo que es lo mismo, en ausencia de una política de Estado no partidista y de consenso; toda posible solución (por buena que sea) quedará pendiente de los ciclos electorales y las encuestas y por ende será una solución con pies de barro.

Por último, es imprescindible recordar que el Valle de los Caídos y su futuro será fundamental en la construcción de la memoria histórica y la forma en que mañana nos relacionemos con nuestra historia. Así, el futuro del Valle no se reduce al monumento, sino que más que nada versa sobre nuestro futuro.

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