24 oct 2020

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El 'Jeremiah' de Hermann Huppen y los conflictos raciales de EEUU

Jordi Martín Mateo

Manifestantes se encaran con la policía durante las protestas contra la violencia racial, la pasada madrugada en Kenosha.

Manifestantes se encaran con la policía durante las protestas contra la violencia racial, la pasada madrugada en Kenosha. / KAMIL KRZACZYNSKI (AFP)

La muy interesante obra del ilustrador belga Hermann Huppen no es, por desgracia, muy conocida en España, aunque es considerablemente instructiva. Una de sus creaciones, el aventurero Bernard Price, apareció en alguno de aquellos entrañables cuadernos 'Mortadelo Gigante' que editó en su día la desaparecida Editorial Bruguera

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Hay uno de los personajes cuyas aventuras se aproximan, con bastante veracidad, a la situación actual (y lo que es peor, a sus consecuencias) que se está viviendo en EEUU, con la tan abundante como rápida proliferación de grupos armados que planean imponer su ley. Se trata de 'Jeremiah', serie iniciada en 1979 cuyo argumento gira en torno a la supervivencia de un joven aventurero en los Estados Unidos del futuro, devastados por unos conflictos raciales que llevaron al mundo al completo desastre y a la civilización humana a un atraso de cerca de tres siglos. George Miller valoró el trabajo de Huppen y se inspiró para la más conocida pero igual de desgarradora saga cinematográfica 'Mad Max'.

La violencia sigue abriéndose camino por las calles de cualquier estado, sea rico o pobre, ya sea en el habitualmente rico y próspero norte o en el tradicionalmente rural y menos activo económicamente sur. La cultura de la agresión es tan antigua como la misma fundación del país, y si aparece una experiencia, sea buena o mala, parece que buena parte de su población se convierta en inadaptada. Da la sensación de que el sentimiento personal (ideológico) ya tenga más poder que el colectivo (democrático). Lo que sí que es verdaderamente cierto es que se ha puesto en práctica la vieja norma "pueblo armado, pueblo respetado", ejemplo que aparece en las páginas de 'Jeremiah', aunque su autor nunca cae en la tentación de glorificar la violencia, que es lo que verdaderamente está sucediendo, sino de mostrarla para poder reflexionar.
 

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