01 jun 2020

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El ciclo del agua y sus efectos termorreguladores

luis Fernandez Navarrete

Lluvia en el sistema ibérico, norte de Valencia y sur de Catalunya.

Lluvia en el sistema ibérico, norte de Valencia y sur de Catalunya. / El Periódico

Con la energía solar, la rotación de la Tierra y su relieve, el vapor de agua es la sustancia con mayor influencia en la dinámica de la atmósfera, su termodinámica, creando inestabilidad y fenómenos de intensidad extrema.

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El singular comportamiento del agua atmosférica se debe a notables características de sus partículas. Su acentuada bipolaridad, y más ligeras que los principales gases de la atmosfera, fluyen ascendiendo pero con peor comportamiento gaseoso. Energéticamente, el vapor tiene sintonía por la radiación infrarroja de diferente energía, pudiendo captar la proveniente de la radiación solar y del calentamiento terrestre, comportándose como el más significativo gas de efecto invernadero. Para con la luz es transparente y las nubes la dispersan evitando calentamiento en la superficie.

Con los cambios de estado, evaporación y condensación, el agua presenta gran variación energética con función termorreguladora y convectiva para distribución energética y refrigeración terrestre. La condensación es depresionaria y posibilita la precipitación de atmósfera.

Las grandes masas forestales son eficientes evaporadores que regularizan el ciclo del agua en su ámbito regional y estabilizan la temperatura, favoreciendo nubes bajas con lluvias frecuentes y balance positivo a favor de la condensación que crean corrientes fluviales. Los desiertos, por contra, actúan de calentadores que bajan la humedad relativa y dificultan las nubes.

La era del petróleo ha comportado un notable incremento demográfico y de actividad humana mecanizada, lo que ha desertizando vastas extensiones de la Tierra con urbanizaciones y vías asfaltadas, y deforestando bosques y selvas tropicales. Todo ello contribuye a ralentizar el ciclo del agua e incrementa la carga energética atmosférica, desencadenante de largas sequías alternadas de depresiones profundas, de enfriamiento, desde la alta troposfera con tormentas y fuertes vientos de impacto en superficie de consecuencias bien conocidas.

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