05 jun 2020

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El asesinato de Khashoggi, una herida a la libertad de expresión.

José Melero Pérez

José Melero Pérez

Un manifestante muestra la foto de Jamal Khashoggi en una protesta frente al consulado de Arabia Saudí en Estambul.

Un manifestante muestra la foto de Jamal Khashoggi en una protesta frente al consulado de Arabia Saudí en Estambul. / REUTERS / Osman Orsal

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La tortura y el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, con la implicación de la monarquía saudí, demostrada por un aluvión de pruebas, es un hecho execrable que debe movilizar a las democracias para castigar duramente a un país que asesina a un periodista por ser crítico con la monarquía de Riad.

Alemania ha dado el primer paso suspendiendo la venta de armas a Arabia Saudí. Nuestro Gobierno no tomará la misma medida y mantendrá la venta de armas por los contratos millonarios con la monarquía del desierto. ¿Por qué? Porque prioriza mantener las relaciones comerciales que reporta miles de millones y garantiza el empleo a miles de trabajadores. España es el séptimo país del mundo que más armas exporta al régimen de Riad, pero además desarrollará distintos proyectos de infraestructuras, desde la construcción del metro a plantas petroquímicas y desalinizadoras. 

¿Por qué no se plantea solo no vender armas a un país en guerra con Yemen? ¿No es suficientemente clara la postura de la ONU de no vender armas a países en conflicto?  Ya el mes pasado saltaron las críticas por vender 400 bombas de precisión a Riad, evitando así 'daños colaterales', lo que considero una gran mentira. Precisamente por ser de alta precisión, el gobierno saudí puede tranquilamente, sin ningún tipo de impedimento moral, bombardear un hospital donde se 'sospecha' que se han refugiado o están siendo atendidos rebeldes. Quien dice un hospital, dice un barrio con presencia rebelde, arrasando con todos; con rebeldes y civiles indefensos entre los que se encuentran mujeres y niños.

¿Acaso no conoce este Gobierno que en una guerra todo vale, y que la mejor forma de desmoralizar a los rebeldes es matando civiles, y mejor aún si entre ellos se encuentran sus mujeres e hijos? Vergüenza me da que un Gobierno que se proclama de izquierdas venda armas a un estado que las va a emplear en machacar a Yemen, sin importarle lo más mínimo los 'daños colaterales' ni que se haya segado la vida de un informador crítico, siendo la libertad de expresión unos de los valores más protegidos por la democracia.

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