"Decir que las personas sin hogar viven en la calle porque quieren es un atentado contra la dignidad humana"

Una mujer sintecho con sus cosas en un banco de la calle de Còrsega.

Una mujer sintecho con sus cosas en un banco de la calle de Còrsega. / FRANCESC CASALS

Santiago Ortiz Lerín

Santiago Ortiz Lerín

En relación con las muertes de dos personas sin hogar estos últimos días durante esta ola de frío sin precedentes, remitirse al informe de autopsia, que puede tardar un año, es una trampa para no aceptar que todo apunta a hipotermia, pues es difícil mantener la temperatura corporal con esta climatología durmiendo en la calle.

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El silencio institucional y los comentarios sobre que son personas que rechazan ayudas recuerda al ensayo de la catedrática de Ética de la Universidad de Valencia Adela Cortina, que la Editorial Paidós publicó en 2017: 'Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia', en el sentido de que estos comentarios no son argumentos sino coartadas.

En este ensayo se concluye que la discriminación es un hecho social: "se discrimina al pobre y al discapacitado". El término 'bienser' que se utiliza en este ensayo, pero que la sociedad ignora, es un concepto relacionado con el respeto a las personas sin hogar, es decir, no solo se atenta contra su bienestar, sino también contra su 'bienser' cuando se dice que viven en la calle porque quieren. Esta manera de pensar y de hablar es un atentado contra la dignidad humana.

La aporofobia es una patología social e institucional. Su gravedad estriba en que no es explícita, es decir, no siempre son agresiones o discursos de odio, a veces es silenciosa. El libro de la catedrática Cortina debería ser una lectura obligada en la educación obligatoria como fin para construir ciudadanos, pues el término 'aporofobia' ya es aceptado en el DRAE y se incluye en el Código Penal como agravante.

El verdadero cambio social en el futuro no vendrá por cuestiones tecnológicas, sino sociológicas, y la manera en que se manejan estas políticas sociales aún se encuentran en un estadio medieval lacerante.

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