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"Por culpa de la violencia machista, hay mujeres muertas en vida"

Marta víctima de violencia machista.

Marta víctima de violencia machista. / MIGUEL LORENZO

Mayte L. Fernández

Cuando digo en voz alta que he terminado la carrera de Periodismo. Que por fin soy licenciada para ser un altavoz más en el mundo y que me gustaría especializarme en el periodismo de género, todavía hay gente que me mira raro. “Eso no tiene futuro”. “No creo que sea lo más conveniente”. “¿Esperas encontrar trabajo de eso?” son algunas de las cosas que suelo escuchar.

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¿De verdad todavía no somos conscientes de la falta que hace ese periodismo, de la falta que nos hace sentir que esto es una realidad? No una realidad paralela. No, no. No una realidad ficticia a la que tu contrapones las denuncias falsas para que el número de mujeres asesinadas no se quede escueto.

Desde hace un tiempo, ver el telediario se hace amargo. Amargo como el café de por las mañanas sin azúcar. Amargo como ese letargo existencial al que muchas llaman vida, cuando hace tiempo que, por culpa de la violencia machista, viven muertas en vida.

¿Es que no lo veis? ¿Es que no veis que el acoso callejero es real? ¿Que nos da miedo una cosa tan sencilla como la que tú haces: volver a casa? Que los taxis se han convertido en nuestra guarida en medio de una crisis económica que nos está ahogando.

Y ayer, ayer sentí miedo. Las tres de la tarde, pones el telediario y el presentador informa: “En el último mes, cada tres días una mujer ha sido asesinada”. Y sí. No es un cuento. Ni un dato que se da por dar. Es una realidad que están viviendo 10 familias al mes. Todavía puedo sentir el dolor de ellas al ver las imágenes. De los llantos desconsolados. De los gritos pidiendo auxilio. De los carteles recordando que “el machismo mata”. Como si hubiese que recordarlo.

Esta realidad no habla ni de números, ni de elecciones. Habla de la calle. De la gente. De mí, de ti, de ella, de mi abuela, de mi madre, de la pena que siento cada vez que un niño llora por su madre.

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