23 sep 2020

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"Cuando las residencias se convierten en un negocio indigno"

Ximo Estal

Fachada de una residencia geriátrica del barrio barcelonés de Horta.

Fachada de una residencia geriátrica del barrio barcelonés de Horta. / EFE / Enric Fontcuberta

Esta pandemia ha sacado a relucir todo lo bueno y lo malo y no solo del ser humano, sino también de los partidos y sus políticos y de las instituciones públicas y privadas. Y una de las instituciones que ha quedado más dañada han sido las residencias para personas mayores, sobretodo aquellas que son atendidas por el sector privado y algunas con subvenciones públicas. Hemos observado como lo que prima, en muchas de estas instituciones, es la economía, por encima de la atención a las personas que atienden.

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La pandemia solo ha sacado a flote lo que ya se sabía y por diversos motivos se tapaba o se hacía la vista para otro lado: muchas residencias, a costa de la dignidad de los usuarios e incluso de los profesionales que los atienden, priorizaban ganar dinero a la atención digna y al respeto laboral del profesional. ¿Saben que en algunas residencias, con más de 75 personas, que incluían a discapacitados, gente encamada, ancianos con enfermedades psíquicas y físicas, eran atendidas por un escaso número de profesionales y que por la noche ese número se reducía enormemente? ¿ Porqué nos rasgamos las vestimentas cuando observamos como el empresario paga sueldos irrisorios a sus profesiones, precariza su trabajo y les obliga a horarios indignos y casi esclavistas? Luego protestamos y gritamos.

El Estado debe velar por la dignidad de nuestros mayores y denunciar a todos aquelllos empresarios que solo buscan hacer negocio con una atención humillante e indigna a los mayores. Y sobretodo, el Estado debe sancionar y quitar las subvenciones a aquellos centros que ven la atención a los mayores únicamene como un negocio. Ademas de que el Estado debe poner más medios para que la atención sanitaria en estos centros sea mayor, para que no vuelvan a ser focos de muerte e indignidad humillante. Nuestros mayores se merecen una accin digna y con ello que se les reconozca todo lo que nos han dado.

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