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"Críticas vendo, que para mí no tengo"

Jordi Cruz.

Jordi Cruz. / ALBERT BERTRAN

Ricardo Urazurrutia Del Campo

Que la figura de los 'streamers' ha trascendido el entorno de los 'e-sports' y en general, de los videojuegos resulta en obviedad. Tal vez el ejemplo más mediático lo encarne la figura de Ibai Llanos. El pasado jueves el camino del 'streamer' vasco se cruzaba con el chef Jordi Cruz, cuyo menú degustación del restaurante Abac cuesta, al parecer 225 euros. Este precio, lejos del alcance de la mayoría de mortales, no pasó desapercibido tampoco para Llanos, quien, a pesar de haber percibido 2,3 millones entre 2019 y 2021 según las filtraciones de Twitch, no dudó de calificarlo como caro. Cruz, lejos de callarse, algo que parece no ir con su estilo, llegó a comparar su menú, ya no únicamente con un bolso de Gucci o con el hecho de no ser el menú más caro en restaurantes de alta cocina, sino con un tema tan candente como el actual precio de la luz. Resulta cuando menos sorprendente que, como figura mediática especialmente acostumbrada a lanzar feroces críticas gastronómicas en programas como Masterchef, tenga tan poca entereza para encajarlas: testigo de ello son, entre otros, Pino Prestanizzi y su posterior bloqueo en Twitter al criticar una pizza, por así denominar a una elaboración cocinada por Cruz en su canal de YouTube, así como cuantos periodistas desvelaron el trato al que sometía a sus becarios o 'stagiers' en sus locales, a los cuales dedicó otros tantos minutos. Igual sucede con las críticas de Tripadvisor y similares trasladadas por Mikel Iturriaga, a diversos chefs del sector, todas ellas tachadas de superfluas.

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Parece que, para el mundo, Jordi Cruz y los comportamientos de los que haga gala son inmaculados e intachables y toda crítica al respecto merece ser desechada y silenciada. Sea por un menú equiparable a un bolso de Gucci o a unos cuantos kilovatios de Luz. Espero pues, parafraseando a Jeremy Irons como señor de Tiberíades en 'El Reino de los Cielos', "que el mundo y Jerusalén puedan albergar la extraña excepción de un chef perfecto".

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