24 sep 2020

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Crisis del PSOE: De la perplejidad a la anestesia colectiva

José Minguell Calvo

José Minguell Calvo

Reunión del Comité Federal del PSOE para debatir la propuesta del secretario general, Pedro Sánchez.

Reunión del Comité Federal del PSOE para debatir la propuesta del secretario general, Pedro Sánchez. / EFE

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Perplejidad o quizá asombro. Puede que una mezcla de ambas y alguna que otra extraña sensación. Un partido como el PSOE está, ultimamente, en  las portadas de todos los diarios nacionales e incluso en alguno internacional. En pocos días ha saltado la liebre. Discrepancias, 'golpe de Estado', motín y dimisión. Ahora quedan los rescoldos y hay que pensar qué hacer. Mientras los vecinos y contrincantes, agazapados entre risas disimuladas y frotar de manos, presumen de unidad en sus filas y de razón en sus palabras.

La perplejidad, no es algo que suela presentarse así, de buenas. Pero  de un tiempo a esta parte parece que se muestra con demasiada asiduidad. Me sorprende que los compañeros de un mismo partido político, pongan más ahínco en fulminar a su presidente que al de la competencia. Me sorprende que un partido involucrado en una corruptela permanente, mantenga unidad y aparente solidez sin que nadie diga, haga o se inmute. Y lo peor, que continúen siendo la fuerza más votada.

Más que sorprender me maravilla que un partido que necesita modernización fulmine un proyecto, más o menos acertado, y se vuelque por antiguas figuras del pasado y del presente que no son más que comparsa de épocas en donde la pana era una moda.

Me preocupa que mientras las demás fuerzas políticas actúan como si no fuera con ellos el tema, la sociedad se quede mirando preguntándose si habrá elecciones para Navidad y si nos va a fastidiar las fiestas.

Y me apena que una vez más se vislumbren más las malas artes y los intereses particulares de aquellos que se dicen políticos, que el trabajo a hurtadillas y sin rechistar de los que se dedican realmente a trabajar por los demás sin más interés que el general.

El problema de todo esto es que la suma de perplejidades, con el tiempo, se convertirá en costumbre. Y de ahí, a la anestesia colectiva.

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