05 abr 2020

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Comer en el teatro es una falta de respeto

Demetrio Acebo

Los funcionarios de la UE, en una escena de ‘Europa bull’. 

Los funcionarios de la UE, en una escena de ‘Europa bull’.  / MAY ZIRCUS /TNC

El día de Sant Esteve acudí al teatro, como vengo haciendo tradicionalmente desde hace años, para ver 'Pel davant i pel darrere' en el Teatre Borrás. Mi sorpresa vino cuando, al acceder a la antesala del teatro, observé que en la misma se estaban dispensando bebidas y palomitas para entrar con ellas al interior de la sala.

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Ya me parece poco ético que esto se pueda hacer en una sala de cine, pero trasladarlo al teatro, donde hay un grupo de actores que tienen que recitar e interpretar un texto de dos horas, me parece una falta de respeto hacia estos profesionales así como hacia el resto de espectadores, que tratan (tratamos) de concentrarse en la obra por la que han pagado para ver en su totalidad, y no únicamente a partir de que el vecino haya terminado su merienda.

Me gustaría hacer un llamamiento desde aquí a que los actores de teatro se manifiesten al respecto, como lo ha hecho una y mil veces el gran J. Mª Pou en contra de los móviles, caramelos y cualquier otra cosa que pueda perturbar la atención de los actores y de los espectadores en el interior de la sala mientras dure la obra. No es precisamente atrayente que, mientras uno intenta concentrarse en el espectáculo, tenga que estar escuchando a un rumiante en la butaca de al lado durante una buena parte de la misma.

Entiendo que no es fácil; parece ser que aguantar la hora y media que duran la mayoría de espectáculos sin comer es algo que solo está reservado a auténticos 'supermanes'.

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