24 oct 2020

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Carta de una conservadora del Zoo: "Trabajamos para que los animales tengan una vida digna"

Maria Teresa Abelló

Desde siempre me han gustado los animales. En 1985 acabé Biología y pude empezar como voluntaria en el zoo. El manejo de los animales era rudimentario, no se tenían los conocimientos de hoy. En 1987 empecé a trabajar en la secretaría técnica, donde se realiza el control administrativo de todos los animales y se tramitan los permisos para sus traslados entre zoos. Aún se realizaban compras y ventas de animales, algo hoy en día impensable. También colaborábamos en el rescate de animales decomisados.

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A partir de los 90, el mundo de los zoos empezó a cambiar. El objetivo dejó de ser la exhibición de animales entre rejas, y se empezó a cambiar el concepto de las instalaciones que debía tener un zoo y cómo mantener a los animales, se tuvo conciencia de que no se debía seguir esquilmando la naturaleza. Nació la Asociación Europea de Zoos y Acuarios, a la que el Zoo de Barcelona pertenece desde sus inicios. Se empezó a colaborar con otros zoos para mantener poblaciones sostenibles de animales. Se iniciaron los programas de conservación y reproducción 'ex situ' para preservar las especies más amenazadas.

Nuestros conocimientos sobre los animales han mejorado gracias a la experiencia, la investigación y la colaboración; y se ha traducido en una mayor sensibilidad y mantenimiento de las especies. Desde 1996, como responsable de unos 150 primates, una gran familia a la que cuidamos desde la sección de primates, nos esforzamos en asegurar que sus condiciones de vida sean las mejores posibles, al igual que el resto de compañeros.

No siempre hemos tenido los recursos deseados, pero ni la incertidumbre sobre el futuro del zoo ni la falta de presupuesto han sido motivo para rendirnos. Hemos seguido trabajando para que los animales tengan una vida digna: que estén sanos, tengan dieta equilibrada, las instalaciones cubran sus necesidades y su vida social sea completa. Esto requiere cuidados, sensibilidad y vocación. Trabajar sin limitaciones de horario ni esfuerzo, alegrarnos con la llegada de nuevos animales y nacimientos y sufrir cuando enferman o mueren.

El Zoo de Barcelona siempre se ha destacado por su labor en pro de la conservación de los animales, su labor educativa y divulgativa. Ha contribuido a mejorar los conocimientos que tenemos sobre las diferentes especies colaborando con universidades y organizaciones, promoviendo investigación, programas de reintroducción de especies en sus hábitats naturales. Sensibilizamos a la gente para que respeten a los animales, sean conscientes del daño que hacemos al medio natural y el necesario cambio de actitud.

El Zoo de Barcelona es un buen zoo. Lo que necesita es mantener un plan de inversión claro, que permita renovar las instalaciones y seguir desarrollando nuestra labor con mayor intensidad. Después de tantos años de dedicación, trabajando con criterios por la conservación y el bienestar de los animales, cansada de las acusaciones de entidades que se han erigido en los defensores de los animales y presentan propuestas de nuevos modelos de zoo, me he decidido a escribir esta carta. Agradecería que si alguien se cuestiona el valor que tienen los zoos modernos, entre ellos el nuestro, y da crédito a quienes difunden que no nos preocupamos de los animales a nuestro cargo, nuestros animales, contraste las informaciones y nos conozca.

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