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Cárceles: autoridad redundante y aislamiento

La prisión de Wad-Ras, en el corazón de Sant Martí, en una imagen de 2021

La prisión de Wad-Ras, en el corazón de Sant Martí, en una imagen de 2021 / Ferran Nadeu

La cárcel siempre fue un recurso cualificado para la administración de Justicia, incluso durante la dictadura, pero en 1996, por razones poco claras, las prisiones pasaron a depender de Interior, han devenido en “almacén” de delincuentes, donde prima la retención y la custodia, obviando el mandato constitucional (art 25.2) y legal (LO 1/79) que exige procurar la reeducación y reinserción social de los penados. La institución, regida por dos reglamentos (1981 y 1996), necesita para funcionar de innumerables instrucciones, programas, circulares, órdenes, otras disposiciones menores y sus contrarias, que inciden directamente en la situación de los internos, sin que quepa impugnación alguna por su parte.

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PSOE, PP y Vox han aprobado (19.6.24) revestir a los funcionarios de prisiones del carácter de “agente de la autoridad”, para que la ejerzan durante 24 horas del día sobre personas ya privadas de libertad y que soportan, por la decisión judicial de internamiento, una “dependencia especial” y absoluta de la administración. Redundancia innecesaria de autoridad, que consagra el aislamiento extremo de los internos como último y único recurso para ser ejercida.

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