29 mar 2020

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Barcelona: por qué morir dignamente ha de ser un derecho

Josep V. Madolell

Un coche funerario en Sancho de Ávila, en una imagen de archivo. 

Un coche funerario en Sancho de Ávila, en una imagen de archivo.  / ELISENDA PONS

Siempre se ha dicho que morirse resulta muy caro, pero por razones obvias hacer números o ahorrar para esta cuestión no es una prioridad para los ciudadanos. Pero sí que en muchos casos supone un "buen palo" para los familiares y toda una carrera de obstáculos de no fácil superación.

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Hace meses, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona, sensible ante la situación, propuso la creación de una funeraria pública cuya aprobación debía votarse en el próximo pleno municipal.

Esto significaría terminar con el monopolio funerario en Barcelona y bajar el precio de los entierros un 50%. Con una abstención del PSC se lograría un acuerdo  que satisface al 85% de su electorado y al 80% de toda la población de Barcelona. Vaya, que el viernes día 22 tenía que votarse una propuesta a la que el PSC siempre dijo "sí" y no se entendería un "no" por su parte.

A pesar de que ERC solicitó que se llevara a cabo la votación y que la CUP ya se ha mostrado a favor, todavía no se ha logrado una mayoría suficiente en el conjunto del pleno y se espera por parte de Barcelona en Comú el consenso necesario, ya que con los estudios y análisis aportados no se entendería un nuevo bloqueo político a un tema que cuenta con el beneplácito mayoritario de vecinas y vecinos, con el de la Síndica y el de la Agencia de la Competencia. La propuesta consiste en 20 salas de velatorio y servicios en torno a un 40% por debajo del precio de mercado actual. 

En el 2016 ya se llevó al pleno ésta propuesta y el bloqueo político impidió su aprobación. Sería deseable que las formaciones políticas que todavía no se han posicionado en este tema piensen en la mayoría de la gente, dejando de lado tacticismos y cálculos de rédito electoralista.

La propuesta ofrece la garantía de las buenas prácticas y la transparencia y es la alternativa más económica para la ciudad, ya que municipalizar los tanatorios supondría un alto coste. Hay experiencias en otras ciudades de funerarias municipales autosuficientes y con beneficios.

Morirse ha de ser un derecho y no un lujo. 

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