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"No avanzamos como sociedad por nuestra facilidad para olvidar"

Unos pasajeros protestan a un maquinista de Renfe, durante la primera jornada de huelga, en la estación de Sants.

Unos pasajeros protestan a un maquinista de Renfe, durante la primera jornada de huelga, en la estación de Sants. / SERGI CONESA

Es poco común encontrar una persona que nunca se haya preguntado por qué como sociedad parece que, en muchas áreas, no mejoramos a pesar del paso del tiempo. Mi respuesta es nuestra facilidad para olvidar. Recientemente, en el contexto de la huelga de maquinistas de Cercanías en Catalunya, se ha discutido sobre la legitimidad de las quejas de estos trabajadores y, sobre todo, de la utilidad de las medidas escogidas para reivindicarse. Son muchos quienes opinan que la huelga solo tiene repercusiones en la población que utiliza el servicio y no acerca los maquinistas a sus objetivos.

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En general, la ciudadanía está enfurecida y exige soluciones, pero a nivel individual no podemos participar en la mediación del problema. Necesitamos que sean nuestros representantes escogidos quienes intervengan. Aun así, estos, lejos de hacerlo, esperan una vez más que se calmen las aguas. A pesar de ver el evidente colapso del transporte público que se ha producido, la indignación, la gente perdiendo el tiempo con largas esperas, llegando tarde al trabajo, a clase… han optado por no hacer nada de provecho, con la tranquilidad de quien sabe que no tendrá que responder por sus actos. La ciudadanía está ahora enfadada con quienes mandan, pero de aquí a tres semanas se habrá olvidado y no habrá ninguna consecuencia para aquellos que, en un momento de discordia y alta problemática social, desatendieron sus responsabilidades como representantes del pueblo.

El caso de la huelga de maquinistas sirve de ejemplo, pero, desgraciadamente, esta forma de actuar de unos y otros no se limita a una ideología ni a una problemática concreta, es el pan de cada día. Cuando haría falta que los ciudadanos nos plantáramos, nos hiciéramos respetar y pidiéramos explicaciones, las situaciones que nos han indignado se diluyen. Llegado el momento, habremos olvidado y aceptaremos seguir bajo el mandato de aquellos a los que, semanas atrás, considerábamos unos ineptos.

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