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"Un año del asalto al Capitolio estadounidense"

Un hombre pide a la gente que asalte el edificio mientras los partidarios de Trump chocan con la policía y las fuerzas de seguridad mientras intentan asaltar el Capitolio de EEUU.

Un hombre pide a la gente que asalte el edificio mientras los partidarios de Trump chocan con la policía y las fuerzas de seguridad mientras intentan asaltar el Capitolio de EEUU. / Joseph Prezioso / AFP

Se cumple estos días un año del día en que una turba enardecida y violenta asaltó la sede de la soberanía del pueblo estadounidense, el Capitolio, en un intento casi desesperado de impedir la certificación de la victoria del electo presidente Biden, elegido democráticamente dos meses antes.

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Las teorías conspiratorias y de fraude de unas elecciones amañadas y robadas, alentadas y jaleadas, posiblemente, por el entonces todavía presidente, condujo a unos hechos que siguen sin aclararse debidamente. Aquella suerte de fanáticos paramilitares y extremistas de derechas campó a sus anchas por los salones y hemiciclos de la sede de la que dicen primera democracia del mundo, tan orgullosa ella de sus barras y sus estrellas. Lo cierto es que, un año después, no le parece ir mucho mejor a esa democracia. Las investigaciones puestas en marcha para esclarecer aquellos hechos y dirimir responsabilidades, están bastante lejos de dar resultado. Los partidarios del presidente saliente siguen convencidos del fraude (sus propios legisladores lo creen); gran parte de la sociedad estadounidense se lo cree, en lo que parece un país cada vez más dividido.

Las diferencias, que siempre han estado presentes, parecen haberse agudizado en este año transcurrido. Tal vez esta democracia de barras y estrellas de la que algunos dicen estar tan orgullosos, debería mirarse su propio ombligo y comprobar que no está del todo hueca. Esperemos que no pretendan exportarnos lo peor de ella.

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