31 may 2020

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Amor en tiempos de pandemia

Guillem Pons Oropeza

Una pareja camina con mascarillas para protegerse del coronavirus en Pamplona, el pasado 7 de mayo.

Una pareja camina con mascarillas para protegerse del coronavirus en Pamplona, el pasado 7 de mayo. / El Periódico

El covid-19, ¡qué fuente tan grande de inspiración sería para William Shakespeare si viviese en nuestro tiempo! A raíz de la pandemia he ido observando mi entorno y contemplando las diferentes tramas y escenas de aquellos a quienes Cupido asestó con sus flechas en algún momento. Los hay que insisten en torturarnos enseñándonos lo maravilloso que es estar enamorados, también los que empapan de lágrimas el cojín, o bien porque solo pueden hablar con su pareja a través de una pantalla o bien porque han roto el amor de tan poco usarlo.

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Luego están aquellos que son veteranos en el amor y ya hace tiempo que viven juntos sin ningún otro tipo de compromiso que no sea el puramente dictaminado por Dios o por un alcalde. En estos casos la situación pasa a ser totalmente diferente, la monotonía del día a día se acentúa, las series de los canales de prepago dejan de ser suficientes y el teletrabajo pasa a ser la única vía de escape para dejar de oír los continuos reproches que se hacen mutuamente.

Sin embargo, si hay un tipo de relación que me despierta una especial sensibilidad es la de las parejas con hijos. Como si de una película de suspense se tratase, veo a padres exhaustos ocupándose de mantener distraídos a los más pequeños mientras lidian con la rebeldía de los adolescentes e intentan mantener una buena armonía entre ellos. Y todo ello, para colmo, trabajando desde casa. Al ver esta situación tan caótica, un torbellino de emociones se arremolina en mi mente; sentimientos que van desde la admiración hasta al alivio de no estar en la misma situación.

Y por último estamos los solteros, aquellos que esperamos agazapados en soledad a que nos dejen salir del confinamiento para poder volver a practicar la danza del cortejo. Toda esta diversidad de relaciones que me dedico a observar desde la distancia enriquece mi mundo y lo hace menos agonizante, mientras espero que todos poder volvamos abrazarnos de nuevo.

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