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"El abrazo de tus amigos cuando todo pesa demasiado también es amor"

Un momento de un abrazo callejero.

Un momento de un abrazo callejero. / Zowy Voeten

Felipe Guevara

Sumergidos en una actualidad moralmente inocua, donde el desapego y la frialdad parecen haberse convertido más en una virtud que en una 'red flag', hemos llegado al punto de preguntarnos qué es realmente el amor. Y no hablo del amor romántico que solemos encontrar en las novelas que leemos estos días de verano en la playa, o en las películas que vemos un domingo por la tarde.

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Hablo de esa sensación de no saber ya qué significa amar y, más aún, qué significa luchar por ello. En un momento en el que tantas personas renuncian al amor y a esa lucha compartida, donde “priorizarse” parece demostrar más valentía que permanecer, quizá ha llegado el momento de volver a preguntarnos qué es el amor. En mi caso, y lejos de todas esas antítesis románticas, diré que el amor también es el abrazo de tus amigos cuando todo pesa demasiado.

Es una madre que, aunque no entienda del todo qué te ocurre, sabe que la necesitas. Es el mensaje de un compañero de trabajo preguntándote si te apetece hacer algo. Es un entrenador diciéndote, en mitad del entrenamiento, que sigas, que tú puedes con eso y con mucho más. Como dice la frase inicial de 'Love Actually', el amor está en todas partes. Está en miles de formas distintas. Y no siempre llega de la mano de un beso o del abrazo de alguien que será, dolorosamente, fugaz en tu vida.

Quizá no vivimos tiempos de cólera, sino de prisa. De vínculos efímeros, de conversaciones que caducan y de personas que se sustituyen con demasiada facilidad. Como canta Siloé: «Sería más fácil comenzar por la verdad». Esa verdad que, aunque el mundo nunca llegue a conocerla, uno siempre reconoce en la intimidad de su conciencia. Porque el amor también empieza ahí: en la honestidad con uno mismo y con quienes dicen querernos.

Tal vez por eso quedarse, cuidar y elegir al otro cada día se ha convertido en el gesto más valiente de todos.

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