Apuesta informativa

Barcelona, capital cuántica europea, Tema del Domingo

EL PERIÓDICO pondrá el foco en el papel creciente de la capital catalana a la hora de impulsar esta tecnología

MareNostrum Ona, la infraestructura cuántica alojada en la renovada capilla de Torre Girona junto al supercomputador MareNostrum 5.

MareNostrum Ona, la infraestructura cuántica alojada en la renovada capilla de Torre Girona junto al supercomputador MareNostrum 5. / BSC-CNS.

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El Periódico

La edición impresa de EL PERIÓDICO de este domingo abordará cómo Barcelona se está haciendo un hueco como capital de la computación cuántica en el sur de Europa. ¿Y en qué consiste? Pues, que a diferencia de la informática tradicional, basada en el sistema binario de 0 y 1, los ordenadores cuánticos combinan ambos estados. En la práctica, eso les permitirá multiplicar sus capacidades y resolver con una eficiencia sin precedentes problemas complejos. Desde simular moléculas para desarrollar nuevos medicamentos hasta descifrar la criptografía que protege las telecomunicaciones.

De cumplirse, esa promesa anticipa una revolución para la ciencia, la economía o la ciberseguridad, que seduce a cada vez más países y que está dando lugar a un floreciente mercado. Solo en 2025, la computación cuántica atrajo 8.300 millones de euros de inversión en todo el mundo, casi cinco veces más que el año anterior.

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Y el músculo cuántico en Barcelona no para de crecer. Actualmente, la capital catalana y su área metropolitana ocupan la posición número 36 en la clasificación internacional de clústeres cuánticos elaborada por el European Centre for International Political Economy (ECIPE). Eso la convierte en la más potente del sur del Viejo Continente –si no se considera del sur a la francesa Grenoble, número 24–, pero no del Mediterráneo, pues la mejor posicionada es Tel Aviv, en el número seis.

El despegue de Barcelona no se entiende sin el pionero trabajo del BSC y del Institut de Ciències Fotòniques (ICFO). Ambos se anticiparon a la realidad al apostar por la investigación cuántica y por la transferencia tecnológica que convierte la ciencia en empresas. Del centro de supercomputación nació, precisamente, Qilimanjaro Quantum Tech, que ha diseñado tanto los chips como el 'software' del tercer ordenador cuántico del BSC.