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La viruela del mono, ni estigma ni negación

Ante los primeros casos de la enfermedad en Europa, no caigamos en la trampa –como al principio del sida– de afirmar que es una infección de los homosexuales. Pero hemos de poder decir que, en nuestro contexto, es de transmisión sexual, para alertar a los servicios de prevención y asistencia. 

La viruela del mono, ni estigma ni negación
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Jordi Casabona
Jordi Casabona

Médico epidemiólogo. Campus de Can Ruti. Director científico del CEEISCAT. Secretario del Grupo de ITS de la Sociedad Española de Enfermedades Infeciosas y Microbiologia Clínica (SEIMC).

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A pesar de las diversas advertencias de que una pandemia por un coronavirus grave era plausible, la aparición del SARS-CoV-2 sorprendió y tambaleó a todos los sistemas sanitarios. No de forma independiente las desigualdades y los índices de pobreza han aumentado y en España este ya está por encima del 21%. En las llanuras del este de Europa hay una guerra, injusta como todas, y algo más evitable que muchas, lo cual todavía le añade crueldad. Para acabarlo de arreglar estamos asistiendo a la reemergencia de la viruela del mono, MPX por sus siglas en inglés ('monkeypox') que no es endémica en el continente. Parece que la plegaria medieval 'A peste, fame et bello, libera nos Maria' continúa vigente.

Las incertidumbres son difíciles de gestionar y las epidemias emergentes o reemergentes están llenas de ellas. Se entiende la necesidad de buscar verdades y es fácil caer en la tentación de decirla. La salud pública y el método científico en que se basa, la epidemiología, son la aproximación más objetiva para entender lo que pasa y proponer medidas que disminuyan su impacto. Pero, muy a menudo, la dificultad de la salud pública recae, precisamente, en la necesidad de gestionar no solo las incertidumbres, sino también los intereses y prejuicios que a menudo las acompañan.

En 1981, hace 41 años, se diagnosticaron los primeros casos de lo que después se denominaría como síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Primero se la había denominado como la enfermedad de las 4 'h' porque, si bien no sabíamos qué bicho la causaba, sí que la sufrían mayoritariamente personas de Haití, usuarios de heroína, pacientes hemofílicos y hombres que tienen sexo con hombres (HSH). En EEUU incluso se la denominó síndrome de inmunodeficiencia asociada a la homosexualidad. En ausencia de conocimiento, fue fácil culpabilizar a estos colectivos y no fue hasta el año 1983 cuando se descubrió a su agente causal, el VIH, cuando socialmente se aceptó que la adquisición de la infección no dependía de pertenecer a ningún colectivo, sino de las conductas, de la prevalencia del virus en el entorno y de las medidas de prevención. De hecho, en España, durante los años 90 y hasta que no se implementaron los programas de intercambio de jeringuillas (PIX), el sida hizo estragos entre el colectivo de usuarios de drogas inyectadas (UDI).

Hasta ahora, se han declarado 120 casos de MPX en una docena de países europeos, la mayoría de ellos entre HSH jóvenes. No podemos caer en la trampa de nuevo y decir que es una infección de los HSH. Primero, porque sabemos que no es cierto. El virus de la viruela del mono (MPXV) es una zoonosis que se puede transmitir a partir de diversas especies animales y de persona a persona por las gotas gordas, contacto directo con fluidos orgánicos a través de las mucosas y lesiones en la piel. Y segundo, porque sería estigmatizar todavía más a este colectivo y dificultar su acceso a los servicios sanitarios. Pero, al mismo tiempo, tenemos que poder decir que hoy por hoy, en nuestro contexto, el MPXV en tanto en cuanto se transmite de forma relevante en contextos de relaciones sexuales, es una infección de transmisión sexual. Esto es básico para alertar a los servicios, tanto formales como comunitarios, de prevención y asistencia en salud sexual, para que estén atentos y puedan identificar los posibles casos y sus contactos, así como para implementar las correspondientes medidas informativas y de intervención preventiva en lugares de encuentros gay, para limitar estos brotes lo mejor posible.

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Los actuales brotes de MPX nos confirman, una vez más, la conectividad que supone la mundialización, no solo entre humanos, sino también con otras especies animales, siendo este el determinante más frecuente de las infecciones emergentes y reemergentes y, en el caso del MPXV, el riesgo de que este se 'endemice' también en Europa entre algunas especies. La salud pública es global o no es.

Lo más probable es que la MPX no se generalice y que, a pesar de que se concentre en redes sexuales y sectores estructuralmente más vulnerables, afecte a personas de todas las orientaciones sexuales. Sabemos mucho más que hace 41 años y hay que priorizar el conocimiento y las herramientas de la salud pública, por encima de los intereses y prejuicios. Ni estigma ni negación.