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Las bofetadas de la historia, antes de Will Smith

Desde hace dos días nadie habla de otra cosa. La imagen del actor Will Smith agrediendo al presentador de la gala de los premios Oscar ha dado la vuelta al mundo. Un guantazo más para añadir a la lista.

Luisa Carlota de Borbón protagonizó una de las bofetadas de la historia de España

Luisa Carlota de Borbón protagonizó una de las bofetadas de la historia de España

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Xavier Carmaniu Mainadé
Xavier Carmaniu Mainadé

Historiador

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Tenían que ser los Oscar más aburridos de los últimos años y se han convertido en los más comentados de la historia. Chris Rock y Will Smith han adelantado por la izquierda a toda velocidad los temas que monopolizaban las conversaciones de las últimas semanas. Ni Ucrania, ni el precio del petróleo, ni el covid. La bofetada que el actor le dio al humorista ha podido con todo.

De entrada, muchos pensaron que la agresión era parte del espectáculo y que se limitaban a seguir un guion preparado previamente. Tampoco habría sido tan raro, porque el cine ha llenado la gran pantalla de guantazos. Han recibido Harrison Ford haciendo de Indiana Jones, Pierce Brosnan encarnando a James Bond o Rita Hayworth en Gilda. Este gesto incluso ha sido motivo de uno de los 'sketches' más populares de ‘¡Aterriza como puedas!’. En un momento de esa alocada comedia de 1980, una mujer tiene un ataque de histeria y para calmarla es agredida por un sinfín de pasajeros, entre los que incluso hay una monja. El gag es una exageración de lo que se consideraba habitual desde que en el siglo XIX se empezó a hablar de una presunta enfermedad llamada ‘histeria’, que en realidad no existe. Era la forma que tenían los médicos y psicólogos (hombres) de etiquetar un comportamiento considerado fuera de lugar por parte de determinadas pacientes, evidentemente todas mujeres. De hecho, ‘histeria’ todavía es un término despectivo pensado más en femenino que en masculino. Pues bien, la tradición médica de entonces defendía que la mejor forma de poner fin a un episodio de histeria era abofeteando a la afectada. Una medida que todavía se consideraba admisible en los 80 del siglo pasado, cuando todos reíamos con ‘¡Aterriza como puedas!’.

Quizá por eso el concepto “bofetada en la cara” tiene la connotación de darte cuenta de la realidad, o quizás porque como dice el antropólogo Desmond Morris es la reacción que se suele esperar de una mujer ante una acción no bienvenida por parte de un hombre. Sobre este punto, vale la pena recordar la leyenda recogida por el monje aragonés Gauberto Fabricio de Vagad sobre la bofetada que el rey Pere el Cerimoniós recibió de Santa Tecla.

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Según esa historia, en uno de sus últimos días de vida, el monarca de la Corona de Aragón tuvo un sueño donde una mujer resplandeciente le cruzaba la cara. Entonces se despertó sobresaltado y su estado de salud empeoró. Tras estudiar la situación, los médicos y sacerdotes de la corte llegaron a la conclusión de que la santa se había aparecido en sueños para castigar al rey, que se había apropiado de los bienes eclesiásticos del Campo de Tarragona. Hay que tener en cuenta que por aquel entonces, había muchas disputas entre obispos y reyes para controlar el territorio, porque cada poder tenía la potestad de instaurar las normas (e impuestos) que consideraba oportunos. En los años del reinado de Pere el Cerimoniós, el arzobispado tarraconense fue una de las zonas donde más tensión hubo. De ahí que un monje hubiera escrito un texto como aquél. Ahora bien, al parecer a la santa lo de abofetear ya le venía de lejos. Según el medievalista Eduard Juncosa, que ha estudiado la leyenda, ha localizado otros textos hagiográficos en los que Tecla reparte tortazos.

Más real fue la que recibió el ministro de Gracia y Justicia Francisco Tadeo Calomarde de Luisa Carlota de Borbón en 1832. Fernando VII empezaba a tener problemas de salud y el político había conseguido que el monarca se desdijese de designar heredera a su hija Isabel, porque el ministro consideraba que una mujer no podía sentarse en el trono. Al saberlo, Luisa Carlota, que era tía de la futura reina, le dio un sopapo a Calomarde. El hombre, impertérrito, respondió “señora, manos blancas no ofenden” y deshizo sus conspiraciones.

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Algunos historiadores ponen en duda la veracidad de esta historia, que se habría inspirado en la pieza teatral homónima escrita por Calderón de la Barca en el siglo XVII. Se trata de una comedia de enredos palaciegos donde nada es lo que parece, como ocurre en nuestra época donde todo el mundo es muy tolerante hasta que le ofenden y se toma la justicia por su mano.


Vídeos virales de sopapos

La escena protagonizada por ambos artistas ha llegado a todos los rincones gracias a las redes sociales, donde desde hace tiempo se han viralizado vídeos de competiciones donde se pueden ver a dos contrincantes dándose bofetadas en la cara. El objetivo de estas pruebas, sobre todo populares en la Europa del Este, es dejar al contrincante fuera de combate.

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