Encuentro con los lectores

Lluvia de hachas con la periodista Ana Sánchez

Un centenar de personas se reúnen con la autora de ‘Barcelona increíble’ para lanzar hachotes, brindar con cerveza y compartir experiencias insólitas

Cara a Cara con Ana Sánchez: un encuentro con los personajes más increíbles de Barcelona.

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Luis Benavides
Luis Benavides

Periodista

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Si esta fuera una crónica de la periodista Ana Sánchez empezaría con una frase del estilo “esa tarde volaron más objetos afilados que esta semana en Génova”. Arrancaría así, o seguramente mucho mejor, como bien sabe la comunidad de lectores de EL PERIÓDICO, que cada semana disfruta con los artículos (y las divertidas propuestas) de esta reina del ocio insólito. 

Sánchez presentó este martes el segundo Cara a Cara, un ciclo de encuentros con la audiencia del diario por el que desfilarán otros miembros de la redacción, y dejó el listón muy alto como no podía ser de otra manera tratándose de una reconocida profesional en el arte de sorprender. El lugar de encuentro: el Barcelona Axe Throwing (BAT), algo así como la versión vikinga de una bolera pero con birra en lugar de hidromiel. “Hachas y cerveza, ¿qué puede salir mal?”, avanzó la ínclita cronista de la Barcelona más curiosa en su breve discurso de bienvenida. 

Un centenar de personas y una perrita, Nirvana, especialista en avistar ballenas, acudieron a la llamada de la autora del libro ‘Barcelona increíble’ (Ediciones B). “Soy la primera persona a la que firmó un ejemplar en Sant Jordi”. Así se presentó Irene Ferre, que también se define como turistóloga y seguidora acérrima de todo lo que escribe Sánchez desde ese flechazo en aquel Sant Jordi pandémico de 2021. “Lo que más gusta de ella es su frescura y su energía”, explicaba momentos antes de que Sánchez tomara la palabra escoltada por el mismísimo Darth Vader ‘nostrat’, Dani para los amigos, y un jedi anónimo con una retirada lejana, muy lejana, al Skywalker madurito.

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El acto empezó en el sótano, la llamada ‘batcueva’, del Barcelona Axe Throwing, sito en el 8 de la calle de Trafalgar. Un breve juego interactivo para dar a conocer algunas de las actividades más singulares que se pueden hacer en la ciudad sirvió para romper el hielo. El director de EL PERIÓDICO, Albert Sáez, no perdía detalle desde la primera fila. “Nos encanta que Ana se lo pase bien y nos lo haga pasar bien a nosotros”, dijo antes de agradecer su presencia a los asistentes. 

Los protagonistas de sus últimos reportajes y lectores como Eva Valcárcel se entremezclaron. “Me parecen geniales este tipo de iniciativas, de acercar el periodismo a la gente”, destacaba esta psicóloga, que acudió al lanzamiento de hachas organizado por el diario con una amiga y promete apuntarse a la ‘newsletter’ de Sánchez en cuanto llegue a casa. “Todo lo que sea gastronomía y cultura en general me interesa”, añade, visiblemente encantada con la experiencia.

Talentos reunidos

Realmente el metaverso de Marvel es una ridiculez en comparación a la confluencia de historias y superpoderes que coincidieron en el tiempo y el espacio gracias a la inverosímil agenda de nuestra compañera. Desde una sirena de incógnito, Adreina Mermaid, a una espadachina como Zara, de Savour Academy, que descorchó un par de botellas a golpe de sable, pasando por el propietario de una nave Nostromo aparcada en el distrito de Sant Andreu y un auténtico cazador de bravas. 

Edu González, la mente y el estómago detrás del proyecto Bravas Barcelona, recuerda con mucho cariño su primera aparición en la versión digital de EL PERIÓDICO de la mano de Sánchez. “Todavía no me dedicaba de lleno a la página pero supuso un gran empujón. Las palabras ‘patata brava’ en internet funcionan bien, y si lo juntas con Ana Sánchez ya es la tormenta perfecta”, bromea Edu, un químico ambiental reconvertido en ‘influencer’ gastronómico con más de 141.000 seguidores. 

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Debajo de las mascarillas se podían intuir sonrisas, sobre todo de agradecimiento. En este sentido Eric Basset, responsable del bar secreto Bobby’s Free, destacaba la labor de la periodista antes, durante y después de los reportajes: “Nos ayudó mucho ese primer reportaje, y luego mantuvimos el contacto y nos ha seguido recomendando. Todo esto nos motiva para hacerlo mejor y mejor”, asegura. En la misma línea, Lluís Calvera, promotor de las ya clásicas guerras de almohadas en la plaza de Catalunya y con pistolas de agua, subraya “el entusiasmo e interés real” de Ana, que se hizo eco de las primeras convocatorias y contribuyó a la difusión de unas batallas tan mullidas como desestresantes. 

“No me sentía tan feliz desde que vi por primera vez a Rajoy andando deprisa”, declaró la periodista. "Me encantó ver a todos juntos –los lectores y los personajes increíbles de mis artículos– entre hachas y cervezas frikis. Sobre todo verlos salir del local con los dedos de la mano intactos”, remacha con su gracia habitual. Todos marcharon ilesos –las agujetas en los tríceps no cuentan– y con una suscripción mensual gratuita a los contenidos +P. Muy atentos a la próxima convocatoria...