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¿Cómo hacer un jardín eterno? Plantas recomendadas

Primer plano de un jardín eterno en un tarro de cristal.

Primer plano de un jardín eterno en un tarro de cristal. / Pexels / Arun Thomas

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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

Especialista en animales, plantas y curiosidades

Escribe desde Barcelona

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Un terrario es un recipiente en el que reproducir las condiciones ambientales y de vida de un ser vivo, preferiblemente terrestre (planta, reptil, anfibio, insecto…). El único requisito para que un terrario sea considerado como tal es que al menos una de sus caras sea transparente, para facilitar la visión del interior.

En el ámbito botánico, la palabra terrario suele referirse a pequeños recipientes que se usan como invernaderos con los que se recrean las condiciones de un ambiente tropical, es decir, humedad y temperatura alta y constante.

Plantar semillas en tarros de cristal, una de las actividades infantiles clásicas, podría considerarse el origen de un terrario. En concreto, se suele poner una judía o haba entre algodones húmedos y se espera a que germine. Es un experimento que suele funcionar casi siempre y es la base de un terrario de plantas y el paso previo para plantar un aguacate en casa, por ejemplo.

Un paso más

Pero más allá del típico tarro de cristal con el brote germinado de judía, se pueden cultivar colecciones de plantas decorativas en un recipiente más o menos pequeño, y ahí ya se estaría hablando de un terrario de plantas eterno, o simplemente jardín eterno.

El jardín eterno, también llamado coloquialmente jardín en botella, es una idea que se popularizó en la cultura europea en la década de los 60. Se trata, sin duda, de un elemento muy decorativo para el hogar y que apenas necesita de cuidados.

Elaboración de un jardín eterno.

/ Pexels / Cottonbro

Para crear este tipo de terrario, hay que meter una planta -o varias- dentro de una botella de vidrio. Más que el recipiente en sí, lo que es muy importante es el tipo de plantas que hay que escoger para crear ese jardín eterno.

El error: diseño en vez de plantas

"Hice el primer jardín eterno pensando más en las piedras y el diseño que en la jardinería en sí, por lo que no escogí bien las plantas", explica Alex Riera, botánico aficionado. "Ahora tengo uno en marcha del que solo sobrevive el musgo y unas plantas de mala hierba pequeñitas, que no resultan atractivas. Pienso que, si hago otro jardín eterno, trataré de escoger bien el tipo de planta que vaya a utilizar", añade.

Y ese es el quid de la cuestión: las plantas que mejor germinarán y crecerán en un jardín eterno son las que mejor se adaptan a las temperaturas y la humedad más altas, es decir, las tropicales: orquídeas, bromelias, líquenes, tillandsias, pothos, helechosuna planta muy común en casi cualquier bosque-, ficus enano, etcétera.

Tras la elección de la planta o plantas y el recipiente adecuado (cualquier frasco o tarro de cristal trasparente con tapa, mejor si esta es de corcho o de un material poroso que permita la transpiración) hay que crear un pequeño ecosistema interno en el que habrá humedad constantemente. De esta manera, la planta se autoabastece de agua y se protege de cualquier amenaza externa, pudiendo desarrollarse de forma efectiva.

Una vez hecha la elección de la planta y el tarro, los pasos a seguir son los siguientes:

Base

En el fondo del tarro o recipiente elegido, se colocan dos dedos aproximadamente de piedras pequeñas, cuyo tamaño no supere el de una canica, y se cubre toda la base. El sustrato que se usa para los acuarios es perfecto, pero también se pueden usar piedrecitas que se encuentren en un bosque. Conviene, eso sí, que sean de un tamaño similar.

Carbón activado

Excelente para absorber el exceso de humedad del jardín eterno, es un producto que se puede adquirir en una tienda de animales que vendan peces y acuarios. Su función principal es mantener a raya a los microorganismos que viven en la tierra y que ayudan a la descomposición, pero también mejoran los niveles de oxígeno para las raíces y ayudan en el filtrado del agua. El carbón vegetal que se usa para barbacoas también sirve, aunque es preferible el activado. Una fina capa bastará.

Tierra

La siguiente capa o estrato será de tierra. Además de que aporta colorido y vistosidad a nuestro jardín eterno, permite asentar las plantas y darles nutrientes. Es recomendable añadir algo de sustratos a la tierra y mezclarlo con ella. Y conviene dejar bastante espacio para el aire en el recipiente, por lo que bastará un par de dedos de tierra de profundidad.

Planta

Se coloca la planta o plantas, que se sitúan en la tierra. Es conveniente no ponerlas muy juntas entre ellas si se pone más de un brote. Además de las citadas anteriormente -orquídeas, bromelias, líquenes, tillandsias, pothos, helechos o ficus enano- puede ser también fittonia o cualquiera de la familia de las tradescantias. Conviene añadir también musgo, que es una planta que retiene agua y nutrientes y puede ayudar en el proceso de condensación del pequeño ecosistema.

Riego

Tras situar todos los estratos en el recipiente o tarro de vidrio se riega con un atomizador o una botellita de biberón, de esas que tienen dispensador, para evitar que el líquido salga a chorro. Si es posible, sería ideal recolectar agua de lluvia para ese único riego. La cantidad de agua que se tiene que echar es poca y hay que humedecer las paredes del frasco. Esa agua será absorbida por las raíces y se libera en el aire a través de las hojas durante la transpiración. Posteriormente, se condensa y vuelve al fondo del tarro para volver a ser absorbida por las raíces.

Tras la plantación, se tapa el recipiente y se sitúa en un lugar bien iluminado, preferiblemente con luz natural. Hay que tener cuidado de que no reciba los rayos de sol de forma directa, porque el 'efecto lupa' que se genera con el cristal podría quemar las plantas.

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Finalmente, hay que revisar el tarro durante unos días por la mañana y por la tarde por si el cristal se empaña demasiado de agua condensada. Si esto sucede, es posible que hayamos regado en exceso y conviene quitar ese vapor adherido a las paredes del recipiente con un paño seco alrededor de un palo y sujeto con una goma, por ejemplo.

Sin embargo, si es poco y se ven sin problemas las plantas, es que está perfecto. Y el jardín eterno se puede autogestionar sin riego ni ningún cuidado extra durante más de 50 años.

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